Hay juegos que se entienden en segundos… y otros que necesitan que los juegues para empezar a comprenderlos. RUBATO pertenece claramente al segundo grupo. A simple vista parece un plataformas experimental con estética caótica, pero basta avanzar unos minutos para notar que hay algo más: una mezcla inusual de mecánicas, narrativa fragmentada y un tono que oscila constantemente entre lo absurdo y lo inquietante.