Una obra o reforma es un proceso largo que puede extenderse desde unos pocos meses hasta años, según el alcance del proyecto. A lo largo de este tiempo, hay una figura que pasa desapercibida pero es esencial en el resultado: el interiorista . Este profesional del diseño de interiores aplica sus conocimientos desde el primer momento, con la propuesta creativa, y aconseja al cliente durante todo el proyecto hasta cerrar los últimos toques. Su implicación es tan esencial que de él depende que se cumpla o no el presupuesto . Alejandra Pombo conoce bien esta profesión. Ella es diseñadora de interiores desde hace más de 20 años y todavía sigue percibiendo que el cliente desconoce el poder que tiene su trabajo de incidir en el ticket final. La experta reconoce en una entrevista reciente a Idealista esta mentalidad 360º: «Somos un sector en el que dices, 'Voy a ponerme en manos de alguien que sepa y me voy a gastar el dinero bien '». Mantiene relación con proveedores de tarimas y cojines, con electricistas y pintores. «Te puedes gastar el mismo presupuesto haciéndolo bien que haciéndolo mal», reconoce. Su papel es conseguir el mejor resultado dentro -o por debajo- del presupuesto. Es habitual que consiga la segunda situación. «Muchas veces hay que explicarle al cliente que nosotros tenemos unos honorarios que cobramos por el proyecto, y que se los van a terminar ahorrando en la obra», afirma. Un interiorista puede reducir el coste de plazos, materiales, controles, «haciéndoles que tomen decisiones de buscar un material y no otro». «Ese tiempo que nosotros dedicamos al final hace que se ahorren dinero también en el proyecto», sentencia. Si bien puede abaratar cualquier material sin sacrificar la estética final, hay un elemento en el que no se plantea reducir la inversión. «No vamos a abaratar la luz . Si quieres cambiamos los cambiamos, hacemos esto en vez de lo otro», dice. «Pero, como después de haberte gastado un dineral en este proyecto, que es que es la ilusión de tu vida, abaratemos en la iluminación, nos hemos cargado el proyecto. Yo te diría que puede ser el 80% de un proyecto: la luz», asegura.