Cumplió 100 años y tiene claro el secreto de su longevidad: Dick Van Dyke desvela el hábito que le tiene tan sano

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¿Te imaginas llegar a los 100 años bailando y sonriendo? Pues el actor Dick Van Dyke acaba de hacerlo. Cuando le preguntan cuál es su secreto para conservar tanta vitalidad, lo tiene clarísimo: ser positivo y no enfadarse nunca. Suena demasiado simple, ¿verdad? Obviamente, soplar cien velas depende también de la genética y de cómo nos cuidamos a lo largo de los años, pero resulta que la ciencia le da bastante la razón a este genio de la comedia.Hay muchísimos estudios detrás que respaldan lo que dice. En los años 30, unos investigadores pidieron a más de seiscientas monjas jóvenes que escribieran su autobiografía al entrar al convento. Sesenta años después, volvieron a leer esos textos para compararlos con el estado de salud de las mujeres. ¿El resultado? Las que transmitían gratitud y emociones positivas en sus escritos vivieron, de media, diez años más que las más pesimistas. Y no es un caso aislado. Investigaciones recientes en el Reino Unido y otros estudios con muchas personas confirman que la gente optimista tiene muchas más papeletas (hasta un 15 % más) para superar la barrera de los 90 años.La explicación biológica de por qué el enfado acorta la vidaDick Van Dyke aparece en la película Mary Poppins (1964)La respuesta corta de por qué pasa esto exactamente sería que enfadarse afecta al corazón. Quienes ven el vaso medio lleno suelen saber gestionar mejor sus enfados, y eso es un salvavidas. Por otro lado, cuando estallamos de ira, nuestro cuerpo se inunda de cortisol y adrenalina, las famosas hormonas del estrés. Incluso un berrinche de un par de minutos castiga nuestro sistema cardiovascular. Si esto se convierte en costumbre, la tensión sube y el riesgo de sufrir infartos, ictus o diabetes tipo 2 se dispara. Estos problemas causan buena parte de las muertes prematuras.Si miramos por un microscopio, la cosa se pone aún más interesante. Todo tiene que ver con los telómeros. Imagínate que son como esas fundas de plástico que hay al final de los cordones de las zapatillas, pero situadas en los extremos de nuestros cromosomas para proteger el ADN. De jóvenes, los tenemos largos y fuertes. Sin embargo, con los años se van desgastando y a las células les cuesta cada vez más repararse. Pues bien, el estrés y la rabia descontrolada actúan como una lija sobre estos protectores, acelerando nuestro reloj biológico. En cambio, tomarse las cosas con más calma, por ejemplo, meditando un poco, ayuda a que estos telómeros se mantengan intactos por más tiempo.No todo se resume a ser positivo, sino también a cuidarse y, cómo no, al componente biológicoA esto hay que sumarle algo de puro sentido común. Si eres una persona optimista, es mucho más probable que te cuides. La gente alegre suele tener más energía para salir a caminar, ir al gimnasio o comer sano, lo que es un plus enorme para la salud. Vamos, que no es casualidad que el propio Dick Van Dyke siga yendo a entrenar tres veces por semana a pesar de su edad. Mente sana y cuerpo sano; al final, todo va de la mano.Entonces, si queremos llegar a viejos con la misma energía que el actor, nos toca aprender a lidiar con las frustraciones del día a día. Y cuidado, porque hay que olvidarse de unos cuantos mitos. Seguro que has escuchado eso de que para "soltar" la rabia lo mejor es pegarle a un saco de boxeo o gritar contra una almohada. Pues resulta que no ayuda en absoluto. Hacer eso solo mantiene a tu cuerpo en un estado de alerta, castigando el corazón y alargando la sensación de estrés. ¿Qué funciona de verdad? Bajar las revoluciones. Respirar hondo, contar despacio o hacer algo de yoga relaja el sistema nervioso en lugar de alterarlo más. A la larga, tu corazón te agradecerá esa tranquilidad. .image img { width: 100% !important; height: auto !important; }.quote-caption--left { text-align: left; }.quote-caption--center { text-align: center; }.quote-caption--right { text-align: right; }