Con dos goles, dos asistencias y un penalti provocado, nadie podía competir en méritos con Raphinha para discutirle el trofeo del mejor jugador del partido. "Irá para la habitación de mi hijo", dijo el brasileño, feliz y risueño por la noche memorable que había vivido con el 7-2 al Newcastle. Histórica, al ser la segunda vez que el Barça marcaba siete goles en la Champions, cifra que le emparentaba con el Barça de Lionel Messi y el 7-1 que le endosó al Bayer Leverkusen en los octavos de la Champions 2011-12.Seguir leyendo....