Haruki Murakami y la paradoja del running: «Hay pocas razones para seguir corriendo, pero para dejarlo hay para llenar un tráiler»

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Haruki Murakami es uno de los corredores de maratón más famosos del mundo. No ha ganado medallas olímpicas ni ha batido récords innovadores. Su fama proviene de su sencillez. Es un filósofo y escritor japonés que a sus 77 años sigue enamorado del 'running' . Su nombre es ciertamente conocido en España porque en 2023 se le otorgó el Premio Princesa de Asturias de las Letras por su trayectoria literaria. Convertido en autor de culto y traducido a más de cuarenta idiomas, una de sus facetas más aplaudidas es la deportiva. Empezó a correr con 33 años y tras un año de entrenamiento se enfrentó a los 42 kilómetros que separan Atenas de Maratón. En 1996 completó su primer ultramaratón, una carrera de 100 kilómetros alrededor del lago Saroma en Hokkaido (Japón). Se calcula que ha corrido más de 23 maratones a lo largo de su vida y varias pruebas de triatlón -carrera, natación, ciclismo-. El deporte ha empapado su obra reciente, sobre todo en 'De qué hablo cuando hablo de correr' (Tusquets, 2008), un ensayo autobiográfico que sigue motivando a maratonianos en todo el mundo. Su relación con el deporte se traduce en citas tan repetidas como la que hoy traemos. Ahí escribe que «razones para seguir corriendo no hay más que unas pocas, pero, si es para dejarlo, hay para llenar un tráiler». Esta famosa frase alude a la fragilidad de la motivación cuando se trata de realizar un esfuerzo tal como una maratón, aunque el autor también lo exporta a otros ámbitos más cotidianos. Haruki Murakami transmite una realidad que todos los corredores viven a diario. Que la motivación intrínseca para hacer ejercicio es escasa y simple. Suele estar ligada a la salud, el fortalecimiento de la disciplina, y la paz mental. Mientras que las excusas, el cansancio, la pereza o los dolores para abandonar son infinitos y muy fáciles de encontrar. Destaca la lucha mental del corredor, donde la pereza o los obstáculos físicos siempre son más numerosos que los motivos para continuar. Murakami, en su libro, vivía la falta de tiempo y la carga de trabajo en su editorial. Las prisas y las obligaciones profesionales ocupaban gran parte de este 'tráiler' de excusas, pero no se rindió: «Estoy tan liado que querría movilizar a un segundo yo para que me ayudara. De todos modos, sigo corriendo. Para mí, correr a diario es vital , de modo que no puedo aflojar o dejarlo sólo porque esté ocupado. Si tuviera que dejar de correr sólo porque estoy ocupado, sin duda no podría correr en mi vida». El consejo del escritor japonés para quienes se encuentren un montón de excusas estorbando su camino de disciplina es simple: «Lo único que podemos hacer es seguir puliendo, cuidadosamente y una por una , esas 'pocas razones'». Que los motivos para seguir corriendo -o cualquier objetivo- estén tan cuidados que su valor supere al 'tráiler' de razones para dejarlo. Su experiencia es universal y así lo pudo comprobar el propio Murakami cuando entrevistó a un corredor de élite. El profesional le confirmó que él también tenía días malos, de los de no querer salir a entrenar. Este sentimiento compartido es reconfortante.