Maestras, abogadas y escritoras, procedentes de una clase ilustrada en la mayor parte de los casos, pero no en todos, defensoras en carne propia del papel que las mujeres estaban llamadas a jugar en una España que trataba de tomar el paso al siglo XX y modernizarse. Algunos de los nombres de esas nueve pioneras, que fueron representantes políticas en los años treinta en las Cortes, han pasado a la historia, pero los de otras han quedado relegados; su historia, en cualquier caso, no ha perdido vigencia. Seguir leyendo