Llevaban décadas buscándolo: hallan el motor magnético secreto del Sol

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Durante años una de las grandes preguntas de la física solar ha sido dónde el campo magnético del Sol. Sabíamos cómo se manifiesta en la superficie, con manchas solares, fulguraciones y ciclos que se repiten cada cierto tiempo, pero no estaba claro en qué capa interna se ponía en marcha ese mecanismo. Ahora, un grupo de investigadores cree haber encontrado la pista más sólida hasta la fecha.El trabajo, del Instituto de Tecnología de New Jersey, recogido en la revista Nature, apunta a la tacoclina, una fina franja situada a unos 200.000 kilómetros bajo la superficie solar, justo en la frontera entre la zona convectiva y la radiativa. Allí, según el estudio, se organizaría el llamado dínamo solar, el proceso físico que genera y sostiene el magnetismo de nuestra estrella y que está detrás de su ciclo de actividad de unos 11 años.El corazón magnético del Sol está a 16 Tierras de profundidadLa clave del hallazgo no ha salido de una fotografía directa, porque evidentemente el interior del Sol no puede observarse de ese modo. Lo que han hecho los científicos es recurrir a la heliosismología, una técnica que analiza las vibraciones y ondas que recorren el astro para reconstruir cómo se mueve su plasma en capas profundas. Salvando las distancias, es algo parecido a estudiar el interior de la Tierra desde los terremotos. Para ello han reunido casi 30 años de observaciones procedentes de GONG, MDI y HMI.Al cruzar todos esos datos, el equipo detectó un patrón muy llamativo en los gradientes de rotación cerca de la tacoclina, a una profundidad de 200.000 kilómetros, una distancia similar a 16 Tierras alineadas. Ese dibujo interno recuerda a la conocida mariposa solar, la forma con la que se representa la migración de las manchas solares a lo largo del ciclo. La coincidencia no prueba por sí sola cada detalle del proceso, pero sí refuerza con bastante fuerza una idea defendida desde hace décadas: el motor magnético del Sol no está en una capa superficial, sino mucho más abajo.Curiosamente, durante los últimos años habían ganado peso modelos que situaban el origen del dínamo en regiones cercanas a la superficie. Este nuevo análisis no cierra del todo el debate, pero sí inclina la balanza hacia un origen profundo, ligado a la tacoclina o incluso al conjunto de la zona convectiva.La tacoclina resulta especialmente interesante porque separa dos regiones muy distintas. Por encima, el plasma solar asciende y desciende en movimientos turbulentos. Por debajo, domina una zona más estable, donde la energía se transporta por radiación. En esa transición, la velocidad de rotación cambia de forma abrupta, y ese cizallamiento es precisamente uno de los ingredientes que la teoría considera esenciales para fabricar y reorganizar campos magnéticos a gran escala.Más allá del interés puramente teórico, entender dónde opera el dínamo solar puede ayudar a mejorar los modelos del llamado tiempo espacial. Es algo importante, puesto que nos permitirá predecir erupciones solares intensas, incluidas las fulguraciones y las eyecciones de masa coronal, pueden afectar a satélites, sistemas de navegación, comunicaciones e incluso redes eléctricas en la Tierra.El trabajo también puede servir como referencia para estudiar otras estrellas. En ellas resulta imposible obtener un nivel de detalle comparable al del Sol, pero comprender bien nuestro caso ofrece una base con la que interpretar ciclos magnéticos similares.