La guerra de Irán divide a un PP que no encuentra su discurso tras posicionarse Meloni y Macron en contra

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La amenaza del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, con cortar las relaciones comerciales con España por la negativa del Gobierno de coalición a permitir el uso de las bases de Rota (Cádiz) y Morón de la Frontera (Sevilla) en su ofensiva militar en Oriente Medio ha activado una reacción política en cadena en Europa en defensa del presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez. Frente a la crítica posición de la derecha española, que ha apoyado públicamente la ofensiva de EEUU e Israel contra Irán bajo la premisa de que que "el mundo es mejor cuando cae un tirano", el socialista ha conseguido el apoyo público del presidente francés, Emmanuel Macron, de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, e incluso el de la primera ministra italiana, Giorgia Meloni.Mientras el líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, insiste en que Sánchez está "solo" y que su objetivo es "aislar" a España, lo cierto es que Sánchez ha conseguido el respaldo en los últimos días de figuras destacadas en el ámbito internacional y no únicamente del espectro progresista. La vicesecretaria de Regeneración Institucional del PP, Cuca Gamarra, aseguró el viernes que su partido tiene "la misma posición que tienen todos los países europeos" y acusó a Sánchez de no ser "un aliado solvente" pero lo cierto es que, a diferencia del PP, Bruselas, Francia e Italia se han alineado con España y se han desmarcado de los bombardeos.El PP está especialmente incómodo con este conflicto porque, además de situar a Sánchez como un referente a nivel internacional, se evidencia la falta de un discurso claro y sin fisuras dentro del partido, que no puede recurrir al 'antisanchismo' ni tampoco cuestionar de forma abierta a Trump. Por ello han tratado de minar la credibilidad del Gobierno recurriendo a bulos como el vídeo de la ministra de Defensa, Margarita Robles, en el que le decía supuestamente al embajador de EEUU en España: "Yo estoy con Trump". El Ministerio de Defensa desmintió la información y aseguró que Robles dijo "estoy cómoda", pero el PP sigue manteniendo el post.En clave interna, el PP se divide entre los líderes autonómicos que apoyan la postura de Génova y defienden que el Gobierno debería permitir que el ejército norteamericano use sus bases para organizar operaciones militares —los mayoritarios— porque su guerra es contra el régimen de los ayatolás; los que se ponen de perfil; y los que han mostrado su rechazo a la ofensiva de EEUU e Israel. Todas estas posturas evidencian, sin embargo, la incomodidad que hay en el PP ante cualquier asunto que se escape de las lógicas nacionales y partidistas y que están consiguiendo situar a Sánchez como la "némesis" de Trump, según el Financial Times.Una de las que mejor encarna la postura más dura es la presidenta madrileña Isabel Díaz Ayuso, que el jueves desde la Asamblea de Madrid animó a las políticas de izquierdas a "ir solas y borrachas por Teherán" o "con minifalda a Kabul". "Ánimo. Vayan allá y llévense a sus amigos gays, a ver cuándo les van a colgar de las grúas, porque es así como tratan a la homosexualidad y a las mujeres en esos países tan ensoñados de los que tanto ustedes presumen", señaló. Una estrategia —la de utilizar la situación de las mujeres iraníes para justificar la guerra contra Irán— que después replicó el PP en su acto del 8M en el Congreso.En una posición más centrada trata de situarse el Gobierno de Juanma Moreno, que en apenas unos meses se enfrenta a las elecciones autonómicas. En esta crisis ha tratado de ponerse de perfil y evitar cualquier posicionamiento claro al respecto. Es decir, ni a favor ni en contra del uso de las bases —ambas situadas en Andalucía—y la colaboración con Estados Unidos como defiende la dirección de Génova ni en contra de cualquier apoyo a esta intervención militar como defiende Sánchez. "La competencia de la política exterior no es de este gobierno, es del Gobierno de España. Pero España no es un ente aislado, lo normal es que esté alineada con nuestros socios", fue la respuesta de la portavoz del Gobierno andaluz, Carolina España, que apeló a actuar con "prudencia, responsabilidad y diplomacia".Por su parte, el líder autonómico del PP que más ha explicitado su rechazo a "cualquier guerra" es el presidente del Gobierno de La Rioja, Gonzalo Capellán, que en otras ocasiones también se ha mostrado mucho más cercano con el Ejecutivo de Sánchez que el resto de de sus homólogos. En una comparecencia el jueves ante la prensa, aseguró que "cualquier guerra es absolutamente negativa" y apeló a la "cordura, el diálogo y la diplomacia" para evitar mayores consecuencias, sin lanzar ningún reproche a Sánchez.A nivel internacional el movimiento más destacado lo protagonizó la primera ministra italiana, Giorgia Meloni. La ultraderechista presume de su cercanía con Trump, pero tras la presión de la oposición italiana se vio obligada a señalar que no apoya la ofensiva norteamericana en Irán. El ministro de Defensa, Guido Crosetto, aseguró después en el Parlamento que el uso de las bases italianas es equiparable al de las españolas "porque el tratado es idéntico" pero que Sánchez "es el héroe", dijo a modo de queja tras el eco que ha tenido en Italia la decisión del presidente español. También el vicepresidente Matteo Salvini se desmarcó de cualquier implicación militar directa. El líder de la Liga, otra formación de extrema derecha, aseguró que Italia "no está en guerra con nadie", que no prevé enviar tropas a Irán y que la prioridad debía ser evitar que la crisis se extienda.Desde Francia, Emmanuel Macron trasladó a Sánchez su "solidaridad" ante las "amenazas de coacción económica" lanzadas por Trump contra España en una conversación telefónica. La posición del presidente francés ha sido, además, especialmente crítica con la guerra. Según el Elíseo, Macron considera que la ofensiva de Estados Unidos e Israel contra Irán se ha producido "al margen del Derecho Internacional" y que Francia "no puede aprobarla". Al mismo tiempo, en la declaración conjunta con Alemania y Reino Unido, aseguró que el país galo no participó en los bombardeos y reclamó volver a una solución negociada.También Bruselas cerró filas con el Gobierno español. La Comisión Europea expresó su "plena solidaridad" con España y avisó de que actuará "si es necesario" para proteger los intereses comunitarios frente a las amenazas comerciales de Trump. "La Comisión garantizará que los intereses de la Unión Europea estén plenamente protegidos", señaló en un comunicado. En el plano bélico, la presidenta de la Comisión Ursula von der Leyen y António Costa, presidente del Consejo Europeo, reclamaron "máxima moderación", la protección de la población civil y el pleno respeto del derecho internacional. La primera calificó, además, de "muy preocupante" la situación en Irán.Incluso el canciller alemán Friedrich Merz se ha visto obligado a recular tras la presión mediática de su país después de que Trump cargara contra España ante él y desde la Casa Blanca por negarse a colaborar con Estados Unidos en los bombardeos sobre Irán y él no protestara públicamente. El conservador aseguró que, en privado, trasladó al presidente estadounidense que no puede amenazar al Gobierno español porque España forma parte de la Unión Europea.Una postura que choca con la de Alberto Núñez Feijóo, al que no le parece bien que el Gobierno haya decidido impedir a Estados Unidos utilizar las bases militares de Morón y Rota. "La política exterior está por encima de los intereses partidistas y del posicionamiento ideológico del presidente de turno", argumentó, después de que el presidente del Gobierno respondiera a Trump con el "No a la guerra". El viernes, insistió en que "Sánchez está obligado a cumplir la ley y pedir autorización al Congreso para enviar soldados y armamento a una zona de guerra" pero añadió que "no lo ha hecho por miedo a sus socios". "La política exterior de España no la puede decidir unilateralmente el Gobierno", afirmó a través de X, aunque depende exclusivamente del Ejecutivo.