Cada vez son más los ciudadanos que recelan de las habituales líneas blancas que vemos a menudo en el cielo, siguiendo la teoría de que las estelas que dejan a su paso los aviones son realmente 'chemtrails' , es decir, «fumigados químicos». Según estos pensamientos conspiranoicos , estos tienen diversos efectos perjudiciales sobre la población, alegando que se emplean para fines tan diversos como la modificación del clima o el control de los humanos. Este pensamiento no ha hecho más que crecer en los últimos años a pesar de que los expertos se han encargado de desmentirlo habitualmente, asegurando que no hay pruebas científicas que lo apoyen. De hecho, la comunidad científica lleva años advirtiendo de que se trata en realidad de «estelas de condensación» , que surgen tras el paso de un avión, cuando se enfría el vapor de agua contenido en las emisiones de los motores. A pesar de que no existe ninguna evidencia de que existan realmente estas estelas químicas, lo cierto es que esta teoría conspiranoica no ha hecho más ganar adeptos. También entre los rostros conocidos de nuestro país, con personajes como el deportista Marcos Llorente , el 'terraplanista' Javi Poves o la actriz Elisa Mouliaá denunciándolo en redes sociales. «Yo antes miraba al cielo y no veía estas cosas. Lo único que digo es que para mí no es normal y no solo lo digo yo», aseguró el futbolista hace unos meses en una entrevista concedida a El Desmarque. Sobre ello ha hablado ahora el meteorólogo Mario Picazo , experto en tiempo y clima. A través de un post en LinkedIn , el que fuera hombre del tiempo de Telecinco ha advertido de los motivos por los que cada vez más gente se suma a este tipo de creencias sin base científica y ha dejado claro lo que hay detrás de la teoría de los 'chemtrails'. Picazo ha recordado que, aunque es habitual que las personas «busquemos patrones» en el cielo, hay gente que cree que «esas líneas blancas que dejan los aviones no son simples estelas»: «Creen que se trata de 'chemtrails', supuestos productos químicos o biológicos que se estarían liberando de forma secreta con fines oscuros, como manipular el clima o dañar a la población», ha apuntado. Según recuerda el especialista en climatología, esta teoría comenzó a «ganar fuerza» a mediados de los años 90, «cuando se interpretó mal un documento militar estadounidense sobre investigación climática». «Algunos los tomaron como prueba de un plan oculto a gran escala y las redes sociales y ciertos medios han amplificado el mensaje», ha reconocido el experto en su cuenta personal, explicando los motivos por los que ha crecido esta comunidad. Para Mario Picazo, la realidad es que «no hay pruebas que respalden la teoría de los 'chemtrails'» y que esto se puede entender con una explicación más simple . «Las estelas están formadas por cristales de hielo que aparecen cuando el vapor de agua de los motores se enfría a gran altura», ha asegurado el meteorólogo, recordando que no hay ninguna evidencia científica detrás de estas creencias. A pesar de ello, las explicaciones no han servido para aquellos que creen en la conspiración, que defienden que «cualquier intento de desmentirla» es «parte del encubrimiento». «Esto hace que la teoría sea imposible de refutar, porque tanto las pruebas a favor como las pruebas en contra se usan para confirmar la misma idea», ha lamentado el físico español, que considera que, frente a las «suposiciones poco realistas», la explicación sencilla «sigue siendo la más razonable». Para Picazo, que tanta gente se haya sumado a esta creencia tiene mucho que ver con el «mundo complejo e incierto» en el que vivimos, con fenómenos como «tormentas extremas, incendios o cambios bruscos del clima» que «generan miedo y desconcierto». «Las teorías conspirativas ofrecen relatos claros, con culpables definidos y una sensación de orden», ha apuntado el experto para justificar que cada vez más gente se sume a estas comunidades. El divulgador científico considera que creer en los 'chemtrails', al igual que otras teorías del estilo, otorga «la impresión de entender lo que otros no ven y de tener cierto control sobre una realidad que resulta difícil de manejar». Además, estas ideas también ayudan a «crear comunidad» y hacer que las personas «se sientan parte de un grupo que posee un conocimiento especial». Picazo ha concluido que «las conspiraciones son más emocionantes que la realidad» y que, al presentar «una lucha entre el bien y el mal», pueden conseguir que «el mundo parezca menos aleatorio». Para el presentador, el verdadero reto no se encuentra solo «en desmentirlas con datos, sino en aprender a convivir mejor con la incertidumbre, aceptar los límites de nuestro conocimiento y volver a valorar herramientas básicas como el pensamiento crítico, la evidencia y la humildad intelectual.