El ataque de EE UU e Israel sobre Irán ha estallado también sobre la política europea. La amenaza de una nueva ola inflacionista ante un alza del petróleo agrava el desafío estructural al que el club europeo debe hacer frente. La Unión Europea ya afronta el reto de impulsar su economía y la necesidad de ganar autonomía energética y armamentística y de no quedarse atrás en la carrera tecnológica. Y para ello va a necesitar en los próximos años un enorme volumen de financiación, al menos de 1,3 billones de euros al año según avanzó Mario Draghi el pasado noviembre. La cifra inicial de 800.000 millones de euros estimada en septiembre de 2024, cuando el expresidente del BCE presentó su plan de mejora de la competitividad de la UE, se ha quedado pequeña, más aún a la vista de los acontecimientos actuales. Y la UE no cuenta aún con un activo seguro lo bastante atractivo como para garantizarse en el mercado de capitales la financiación que necesita al precio más barato posible. Seguir leyendo