En la capital iraní, algunas escenas en las zonas más dañadas recuerdan a las de Gaza. Tuberías de agua rotas, coches aplastados por los impactos, enormes agujeros en el suelo y escombros por todas partes son imágenes que muchos iraníes solo habían visto por televisión y no la realidad con la que ahora se despiertan por la mañana, mientras Estados Unidos e Israel intensifican su ofensiva, que ha causado ya más de 1.300 muertos. Detrás de las ventanas, se adivinan sombras de personas que en medio de la noche tratan de averiguar cuáles han sido los nuevos objetivos. Seguir leyendo