Hay quien data el inicio del apogeo woke —es decir, la sensibilidad por los derechos de las minorías históricamente oprimidas— en 2014. Justo el año en el que se dio por concluido, con Operación Eurovegas, el ciclo de cinco películas de Torrente, un personaje que representa la más delirante y extrema versión de lo antiwoke: expolicía corrupto, machista, homófobo, racista, nostálgico del franquismo… Vistas desde hoy, aquellas películas parecen aún más grotescas, quizás porque la sociedad ha suavizado sus modos comunicativos durante este tiempo. Torrente vuelve ahora, cuando lo woke pierde impulso, tras recibir el rechazo frontal de la derecha e incluso de sectores de la propia izquierda, y con el rumor del oleaje reaccionario recorriendo el mundo. ¿Casualidad? Probablemente sí… o fruto de los subtextos culturales que flotan en el ambiente. Donald Trump, decididamente, tiene mucho de Torrente. Seguir leyendo