El linchamiento mediático y en redes sociales al cineasta cubano Jorge Perugorría es el más reciente, pero no el primero, ni el único, lamentablemente tampoco será el último golpe made in Miami, contra la libertad de expresión.Una podría ponerse a analizar qué les molesta y encontrar varias opciones: el hecho de que "el Pichi" haya protagonizado la única película cubana nominada al Oscar, que ostente el Premio Nacional de Cine, que haya crecido como director y esté presentando su filme Neurótica Anónima en importantes circuitos internacionales...Puede que sí, que detrás de algunas opiniones emitidas por colegas y supuestos amigos, haya cierta dosis de envidia malsana, también porque el modelo de éxito desde Cuba molesta demasiado.O sea, el hecho de que las famosas declaraciones de Perugorría vengan de un artista cuya carrera es sólida, fructífera, por supuesto que les sube la parada a los detractores por cuenta propia, a los asalariados y a los libelos de siempre, sin embargo, eso solo los obliga (en algunos casos) a simular cierto grado de respeto por el mensajero, mientras lo acribillan por el contenido del mensaje, su mensaje, el que él libre y soberanamente decidió compartir.Un mensaje que, por cierto, más que exponer criterio, describe un hecho concreto, incuestionable: "La política de Trump hacia Cuba de estrangular el país, de producir esta crisis energética, realmente está a punto de llevar el país a una crisis humanitaria. Ahora es muy dificil pensar en hacer películas, estamos pensando en sobrevivir y salir día a día para adelante".Una verdad de pero grullo, la verdad que planeó el psicópata de Trump y ha proclamado una y otra vez ¿acaso no fue el emperador facista quien aseguró que "Cuba está al final de la línea. No tienen dinero. No tienen petróleo", gracias a su "intervención"?¿Será la última parte de las palabras de Perugorría lo que los ha puesto de los nervios? Esa idea de un pueblo pensando en "sobrevivir y salir día a día para adelante" en lugar de rendirse y apagar el Morro de una vez los aterroriza, no me cabe la menor duda.Pero seamos francos, el linchamiento a Jorge Perugorría va, sobre todo, de cumplir la norma, de brillar en el show donde mejor les pagan, se trata de no salirse del guión. Tienen hambre aún con los refrigeradores llenos así que se tragan la famosa libertad de expresión y la devuelven flaca, destrozada, convertida en cualquier mentira suficiente para que el domador les lance la recompensa, como las fieras en el circo. También, como ellas, le temen a la ira del domador.Así las cosas, ya no se trata de lo que expresas, sino de que no expresas exactamente lo que el amo quiere escuchar. La famosa "libertad de expresión" tiene cada día la coyunda más corta y la cara más dura sus fingidos defensores.