Por si no tenían suficiente con uno, los trabajadores de Uber han creado un clon IA de su CEO

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A todos nos han sudado alguna vez las manos antes de presentarle un proyecto importante al jefe. Es normal. Pero en Uber han llevado esa preparación a un nivel casi de Black Mirror. Hace poco, su propio CEO, Dara Khosrowshahi, soltó en un podcast que algunos de sus equipos se han montado un clon suyo con inteligencia artificial. Lo llaman, cómo no, "Dara IA". ¿Para qué sirve? Básicamente, es un campo de pruebas. Los empleados ensayan sus presentaciones con este bot para pulir hasta el último detalle, adelantarse a las críticas y asegurarse de que le dan al verdadero Dara justo lo que quiere escuchar.En lugar de parecerle raro, Dara está encantado. Le hace bastante gracia este nivel extremo de peloteo corporativo. Él mismo cuenta que, para cuando una idea llega a su mesa, ya ha pasado por el filtro de su gemelo digital y está pulida al milímetro. Suena un poco a leyenda urbana, es verdad, pero en el fondo demuestra para qué es realmente buena la IA ahora mismo: para imitar y para decirte lo que quieres escuchar. Al final, todos ganan. Los empleados se llevan un subidón de autoestima antes de la reunión real (gracias a la validación automática del chatbot) y el jefe se encuentra con proyectos hechos exactamente a su medida.Una IA para mucho más que ensayar presentacionesLa IA esta cada vez más presente en nuestro día a díaEsta IA es mucho más que solo una anécdota divertida dentro de la verdadera obsesión que tiene Khosrowshahi con esta tecnología. El CEO saca pecho diciendo que el 90 % de sus programadores ya la usan en su día a día. Es más, un tercio de ellos no sabría vivir sin ella. Dice que están viendo un gran salto a nivel de productividad y pronostica que la IA va a hacer que sus ingenieros de software rindan un 25 % más. Habrá que ver si esos números se sostienen a largo plazo, pero está claro que en Uber ya no conciben el trabajo sin tirar de algoritmos.Esa devoción ciega, por supuesto, no es cosa solo de Uber. Si miras a la cúpula de Silicon Valley, el discurso es calcado. Hay gente como Jensen Huang, el jefe de NVIDIA, diciendo a sus empleados que estarían "locos" si no usaran la IA para absolutamente todo. Pero hay trampa. Mientras los directivos están entusiasmados (y muchos aprovechan la excusa para meter tijera en la plantilla), los que realmente sacan el trabajo adelante no lo ven tan claro y a menudo piensan que la utilidad de estas herramientas está sobrevalorada. En Uber, al menos por ahora, Khosrowshahi jura que sus programadores están a salvo. Incluso ha llegado a decir que, al ir más rápido, igual se anima a contratar a más gente. No obstante, en su misma charla dejó caer lo contrario. En una de esas reflexiones que te dejan pensando hacia dónde va todo esto, admitió que quizá, en lugar de sumar un nuevo ingeniero de carne y hueso al equipo, lo que debería hacer es comprar más agentes de IA y unas cuantas tarjetas de NVIDIA.