Nos citamos con Lluís Maria Corominas (Castellar del Vallès, 1963) en un local del Passatge de Mercader de Barcelona, uno de esos remansos de paz en medio de la vorágine de coches y ruido del Eixample. Aunque no ha sido escogido el sitio adrede, la sensación del lugar guarda similitud con lo que sintió cuando dejó la política. "Valoraba ver pasar el tiempo y no hacer nada, era algo que no había hecho en 30 años", relata a EL PERIÓDICO. Ahora es director de la Fundació Transparència i Bon Govern Local y jefe de contenidos de la Associació Catalana de Municipis (ACM), y también es miembro de la Comissió Jurídica Assessora del Govern. El resto del tiempo entrena a un equipo de baloncesto, cocina, disfruta de sus amigos y de Torb, su husky.Seguir leyendo....