Edición original: Orson: Welles, l’artiste et son ombre (Delcourt, 2024)Edición nacional/España: Orson Welles. El artista y su sombra (Norma Editorial, 2026)Guion: Youssef DaoudiDibujo: Youssef DaoudiColor: Youssef DaoudiTraducción:: David DomínguezRealización técnica: Vanessa Cabrera y Juan PachecoFormato y precio: Cartoné. 272 páginas. 32,00€CIUDADANO WELLES«Yo fui feliz en Estados Unidos, pero creo que Estados Unidos nunca fue feliz conmigo.»Youssef Daoudi se metió en un auténtico jardín abordando la figura de Orson Welles para poder gestar el cómic del que hoy os hablamos. Nacido en Rabat (Marruecos), pero afincado en Francia, Daoudi realizó una exhaustiva labor de documentación para llevar a viñetas la vida de uno de los cineastas más complejos y poliédricos de siempre. Con experiencia en el biográfico, ya había dibujado el cómic El último hombre en pie, también publicado en nuestro país por Norma Editorial. En aquella ocasión, junto al poeta Adrian Matejka como compañero de baile, Youssef Daoudi ilustró el denominado combate del siglo que tuvo lugar el 4 de julio de 1910 con el boxeador Jack Johnson como protagonista. Volviendo al cómic que hoy nos ocupa, Daoudi vuela como autor completo apoyándose en una arrolladora narrativa que tiene a Orson Welles en el ojo del huracán en todo momento. Como si de una representación teatral shakesperiana se tratara, Welles recita un monólogo en el que hace un repaso de las luces y sombras que conformaron su trayectoria.Nacido el 6 de mayo de 1915 en Kenosha (Wisconsin), Orson Welles fue un niño prodigio que hizo sus pinitos en la música, la pintura, la magia e, incluso, como dibujante de cómics. Su madre murió cuando tenía nueve años mientras que su padre falleció cuando él tenía quince, lo que probablemente facilitó que pronto viajara a Inglaterra e Irlanda fogueándose como actor. Daoudi no está interesado en recorrer la carrera de Welles desde un punto de vista cronológico por lo que las idas y venidas temporales serán más que frecuentes. Únicamente la preparación de la que iba a ser su última gran obra maestra y su (fallido) retorno por la puerta grande, Al otro lado del viento, sirve al autor magrebí como ancla narrativa. Gracias a su inconfundible voz, Orson Welles prosperó en el mundo de la radio fundando en 1937 el Mercury Theater junto a John Houseman. Un año después, ambos harían historia con la emisión de La Guerra de los mundos durante la noche de Halloween. Adaptando la novela escrita por H.G. Wells, Welles consiguió embaucar a buena parte de la audiencia. Casi dos millones de oyentes se convencen de que la invasión de la Tierra por los marcianos está ocurriendo en realidad. Como no podía ser de otra forma, Daoudi se recrea en este punto significativo de la carrera de Welles plasmando en imagen la célebre ocupación alienígena. Ver esta publicación en InstagramUna publicación compartida de Norma Editorial (@norma_editorial)Si algo deja claro Daoudi en su obra es que Welles fue un trasunto de Da Vinci moderno multidisciplinar que lo mismo se ponía detrás de las cámaras que delante de ellas, escribiendo sus guiones y produciendo sus películas. Sin embargo, su fuerte personalidad le granjeó no pocas animadversiones en la época siendo considerado un auténtico enfant terrible en el poco tiempo que formó parte de la industria hollywoodiense.Con gusto por llevar a cabo películas centradas en el poder, la locura, el control y la corrupción, Orson Welles fue un artista con un ego gigantesco que se dio de bruces con el sistema imperante en Hollywood. Adelantado a su tiempo, Welles fue pionero en formas de rodar, sorprendiendo al personal con su propia versión de Macbeth en la que todos los actores eran negros o maquillados como tales. En Ciudadano Kane la historia, su simbolismo, se desarrolla en base de recuerdos por lo que no consiguió conectar con un público por su estilo poco convencional.Antes de ahondar en la que fue su gran obra maestra, Daoudi se toma su tiempo para desarrollar la que, en principio, iba a ser el deseado primer trabajo de Welles como director en RKO. Décadas antes de que Francis Ford Coppola se aventurase en un proyecto cuasi suicida como fue Apocalypse Now, Welles quiso adaptar el clásico de Joseph Conrad (El corazón de las tinieblas) como si de un shoot’em up se tratara. La productora no dio luz verde al pretencioso rodaje pero le ofreció barra libre para que realizara la película que quisiese. Pese a ser un joven veinteañero, Orson Welles decidió versionar la vida del magnate de la prensa William Randolph Herst. Aunque Ciudadano Kane es considerada una obra maestra del séptimo arte, su producción estuvo en jaque. Hearst trató de boicotearla por todos lo medios, amenazando con retirar todo tipo de publicidad de los cines que la proyectasen y sacando a la luz quince años de escándalos ocultos de Hollywood (Jeffrey Epstein no inventó la rueda).Como sucede con el protagonista de Ciudadano Kane, Daoudi pone el foco en el meteórico ascenso de Welles pese a su tierna edad, así como el descenso a los infiernos en clave de exilio europeo tratando de mantener su libertad creativa. Su gusto excesivo por la comida, la bebida y las mujeres salpimentan el repaso que dedica Daoudi a la filmografía de su protagonista. La distribución de Ciudadano Kane fue limitada y su estreno retrasado. Ambos condicionantes ayudaron a que la cinta fuese un fracaso en taquilla. A pesar de esto, Welles se hizo con el Oscar al mejor guion original (más que recomendable el visionado del Mank de David Fincher para comprobar que no todo el monte es oregano), por lo que RKO confió en que su siguiente trabajo (El cuarto mandamiento) funcionase mejor en términos económicos. No fue así. La productora metió tijera en el metraje cambiando el final para desesperación de Orson. Tampoco funcionó en taquilla y sería el principio del fin de Orson Welles en la meca del cine. El extraño, La dama de Shangai y Sed de mal son los otros títulos que llevó a cabo en la ciudad de las estrellas.Orson Welles en Ciudadano Kane.Enamorado de Shakespeare, en su filmografía destacan títulos como el mencionado Macbeth u Otelo. Si bien es recordado por su ópera prima, los cinéfilos ponen en valor cintas como Mr. Arkadin, Campanadas a medianoche, El proceso o Fraude, consideradas como auténticas obras maestras.A nivel visual, Youssef Daoudi tira de recursos para que El artista y su sombra no caiga en aburridos convencionalismos. El uso del amarillo acompañando al blanco y negro representa la creatividad e inteligencia de un genio que no supo (o no pudo) mantenerse en la cresta de la ola cuando parecía que todas las cartas jugaban a su favor. Daoudi utiliza el humo de los puros de Welles como hilo conductor en una historieta desordenada cronológicamente. Además, son perfectamente reconocibles los personajes más icónicos de su filmografía en algunas páginas deliciosamente diseñadas que ponen de manifiesto el pasado como director artístico de Daoudi. El uso de sombras, haciendo las veces de fantasmas del pasado, es otro punto a favor en un cómic que permitirá a muchos lectores descubrir la cara oculta de uno de los grandes nombres cinematográficos del siglo pasado.Lo mejor• El hecho de que la lectura de este cómic permita recuperar/descubrir la filmografía de Orson Welles.• El acertado toque teatral que Daoudi proyecta en las páginas que el protagonista se encuentra en pleno soliloquio.• Su aspecto visual.Lo peor• Abarcar una vida completa conlleva no profundizar en algunos momentos clave de la carrera de Welles.• No hay una sola referencia a su trabajo en El tercer hombre.• El apartado artístico merecía una reproducción de mayor tamaño.