Aunque lleven escrito el ‘Made in China’, Europa tiene móviles con muy buen hardware. Y son una alternativa genial a Google

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Si lo pensamos detenidamente, los usuarios europeos vivimos en una paradoja. Residimos bajo el paraguas del RGPD, pero la inmensa mayoría de nuestra vida móvil pasa por servidores ubicados en California y por hardware ensamblado en China o India. Desde el núcleo del sistema operativo hasta la aplicación de mensajería más básica, hemos normalizado una dependencia casi absoluta de un puñado de gigantes tecnológicos extranjeros.Sin embargo, frente a este duopolio incontestable, existe un tercer camino que se está forjando en el viejo continente. Aunque la etiqueta final de la caja acabe diciendo "Made in China" o "Made in India" por una cuestión de viabilidad en la cadena de suministro, el diseño, la ética y el software de estos dispositivos tienen pasaporte europeo. Son teléfonos pensados para quienes buscan escapar de la recolección masiva de datos, priorizan la reparabilidad frente a la obsolescencia programada, o simplemente desean un dispositivo que no rinda cuentas a Google ni a Apple.Hay vida afuera El actual contexto geopolítico, fuertemente marcado por la guerra comercial impulsada por Estados Unidos y la polarización, ha despertado una creciente tendencia hacia el producto nacional, ejemplificada en iniciativas ciudadanas como «Go European». Este movimiento busca concienciar sobre la importancia de apoyar el consumo de bienes tecnológicos gestados en Europa para fomentar la soberanía digital.Renunciar a los ecosistemas preestablecidos no implica quedarse incomunicado. De hecho, el software europeo es una superpotencia silenciosa. Como ya comentamos en Xataka Móvil, existen reemplazos de alta calidad para prácticamente cualquier servicio de Google. Tenemos buscadores privados como el francés Qwant, nubes cifradas como la alemana Nextcloud, servicios de correo blindados como el suizo Proton Mail y herramientas de mensajería ultraseguras como Threema. El tejido de software está listo; el reto es integrarlo en un hardware competitivo que el usuario de a pie quiera llevar en el bolsillo. En Xataka Móvil He probado el Jolla Phone y el Fairphone 6: dos "hormigas" europeas con una propuesta tan sólida que merecen estar entre los grandes Estas son las marcas {"videoId":"xa2t3lc","autoplay":false,"title":"Esta es la mejor APP para editar fotos GRATIS de 2026", "tag":"webedia-prod", "duration":"543"} El panorama de fabricantes europeos es más rico de lo que las estanterías de las grandes superficies y las tiendas online sugieren. Abarcan desde startups emergentes que compiten en las grandes ligas hasta firmas de nicho y otras más veteranas, obsesionadas con la ética y la privacidad:Nothing: desde Londres, la compañía dirigida por Carl Pei se postula como el gran fabricante móvil europeo. Con ingresos que superan los 1.000 millones de dólares, han sabido construir una narrativa basada en el diseño transparente y una experiencia de usuario que busca ir más allá de las apps, ahora con inteligencia artificial. Han demostrado tal confianza en su producto que han decidido saltarse el lanzamiento de un flagship en 2026 para proteger el valor de su marca. Es la excepción en el software: como cualquier otro fabricante, utiliza el Android de Google.Fairphone: con sede en los Países Bajos, es el estandarte de la ética. Como explicó a Xataka Miquel Ballester, cofundador de la empresa, la modularidad y la reparabilidad imponen restricciones de diseño, pero su Fairphone 6 ha logrado un equilibrio sobresaliente. Utilizan minerales libres de conflicto y aseguran condiciones laborales dignas en su cadena de producción en Asia. El lateral del Fairphone Gen 6. Imagen: Xataka Jolla: la resistencia finlandesa, heredera del espíritu de Nokia. Su reciente Jolla Phone, ensamblado en la histórica ciudad de Salo, se agotó en apenas 48 horas. Destaca por incorporar interruptores físicos en el chasis para desconectar cámaras y micrófonos por hardware. Son los responsables del sistema operativo Sailfish OS que, a día de hoy, sigue actualizándose en dispositivos de terceros.Shiftphone y Volla: desde Alemania, ambas firmas atacan distintos frentes. Shiftphone apuesta por la modularidad y la economía circular (con sistemas de depósito al reciclar), mientras que Volla se centra en ofrecer dispositivos preparados para sistemas operativos libres de rastreo.Murena: comercializa dispositivos con el ecosistema /e/OS preinstalado, que es un fork de Android muy personalizado sin los servicios de Google. Su reciente lanzamiento, el Hiroh Phone, promete privacidad desde el primer encendido y también incluye bloqueo físico de hardware.Y estos los sistemas operativosEl control de un dispositivo no reside solo en quién suelda la placa base, sino en quién compila su código. Europa alberga alternativas de software que desafían el control de Google sobre AOSP (Android Open Source Project, el proyecto de código abierto): /e/ OS de Murena instalado en un POCO F1. Imagen: Pepu Ricca para Xataka Móvil Por un lado, tenemos proyectos que intentan limpiar Android desde dentro. ROMs comerciales como /e/OS (desarrollada por Murena) eliminan cualquier rastro de los servicios de Google Play, sustituyéndolos por MicroG para mantener la compatibilidad con las apps populares sin ceder datos a Mountain View.Sin embargo, el proyecto más ambicioso a nivel de independencia es Sailfish OS, desarrollado por Jolla. Construido sobre raíces Linux (heredero del difunto MeeGo), cuenta con el potencial para ser el "HarmonyOS europeo". Tiene un diseño propio basado en gestos, una arquitectura segura y, no menos improtante, una capa de compatibilidad («AppSupport») que permite ejecutar aplicaciones Android en un entorno aislado.Junto a Sailfish, el ecosistema de distribuciones puras de Linux para móviles sigue vivo con proyectos como Ubuntu Touch o postmarketOS, ideales para puristas del código abierto, aunque su adopción masiva se ve frenada por la incompatibilidad con las apps del día a día, un hardware muy selecto y una instalación para usuarios avanzados.Para atajar precisamente el problema de las apps críticas (pagos o identidad) que se niegan a funcionar en sistemas operativos "no oficiales" por razones de seguridad, varias start-ups europeas (Volla, Murena, iodé) han fundado recientemente el consorcio «Unified Attestation». Este proyecto busca crear un sistema de verificación de integridad del dispositivo totalmente independiente del de Google, que nos permita usar los pagos móviles en sistemas alternativos.El problema de la disponibilidadComprar un smartphone europeo hoy en día es casi un ejercicio de militancia. Detrás de los discursos sobre soberanía digital y alternativas éticas, el mercado choca con la contradicción más grande del sector: escapar del sistema es, en cierto modo, un artículo de lujo, a la par que añade dificultad en la experiencia de uso del usuario medio. El propio CEO de Nothing que mencionamos antes, Carl Pei, resumió la situación al admitir que replicar el ecosistema de fabricación de Shenzhen en Europa es inviable sin una inyección de dinero público de gran calibre. La frase suena cruda, pero es un baño de realidad frente a las promesas vacías. El diseño, el software y la ética pueden tener pasaporte europeo, pero la manufactura masiva y el ensamblaje siguen atados sin más remedio a las cadenas de suministro asiáticas.¿Qué implicaciones tiene? Firmas como Fairphone, Jolla o Murena operan a pequeña escala. Dicho de otro modo: cuando compramos sus terminales no estamos pagando por el chip más potente ni por la mejor cámara del mercado. Estamos asumiendo el sobrecoste de desarrollar un sistema operativo libre de rastreadores y/o de utilizar minerales libres de conflicto.Las grandes corporaciones de China y Estados Unidos optaron por algo diferente: economías de escala brutales y hardware subvencionado a cambio de la recolección masiva de datos. Las marcas europeas rechazan ese modelo y el mercado las penaliza. Tenemos ejemplos como el mencionado Hiroh Phone (con /e/OS), que cuesta 1.199 euros ofreciendo un chip de gama media de hace un par de generaciones, o el Fairphone 6, que por 599 euros compite en especificaciones con móviles asiáticos que cuestan casi la mitad. Es justo admitir que la posición de los fabricantes europeos tiene una lógica interna comprensible:Si quieres un dispositivo modular, fácil de reparar y que no alimente servidores de forma opaca, los márgenes de producción se encarecen inevitablemente.Y tienen razón en una cosa: comparar la relación calidad-precio de un teléfono ético con la de uno que comercializa nuestro rastro digital es, en el fondo, hacer trampa al solitario.¿Quién está dispuesto a pagar la factura de la soberanía tecnológica? ¿Los usuarios de a pie, que prioriza la relación calidad-precio, o las instituciones, que exigen independencia digital pero no financian una infraestructura para hacerla competitiva?Las alternativas europeas demuestran que la tecnología y el software para vivir fuera de las Big Tech existen y funcionan. Que esa libertad deje de ser un privilegio para minorías empieza por resolver ese dilema.Imagen de portada | Pepu Ricca para Xataka Móvil (Nano Banana)En Xataka Móvil | Qué fue de las marcas de móviles españolas: historias de éxitos, fracasos, engaños y resiliencia (function() { window._JS_MODULES = window._JS_MODULES || {}; var headElement = document.getElementsByTagName('head')[0]; if (_JS_MODULES.instagram) { var instagramScript = document.createElement('script'); instagramScript.src = 'https://platform.instagram.com/en_US/embeds.js'; instagramScript.async = true; instagramScript.defer = true; headElement.appendChild(instagramScript); } })(); - La noticia Aunque lleven escrito el ‘Made in China’, Europa tiene móviles con muy buen hardware. Y son una alternativa genial a Google fue publicada originalmente en Xataka Móvil por Pepu Ricca .