El Real Madrid se ha dejado media Liga en Son Moix. Una derrota gris ante un rival que apostó por jugar y proponer cosas, más allá del fútbol directo, y que castigó el once especulativo de un Arbeloa que ya solo puede aferrarse a la Champions como salvavidas. Un gol de Muriqi en el descuento tiñe de azulgrana la Liga. Además, en la disputa por la corona en el vestuario blanco se evidencia que el Real Madrid de Mbappé juega peor que el que se encomienda a Vinícius. Con el francés se convierte en un equipo constreñido, hipotecado a un jugador que pide la pelota al pie en lugar de asomarse a los espacios como hace el brasileño. Kylian obliga a jugar por dentro y eso facilita enormemente las tareas defensivas. Es un delantero diferencial, pero su presencia convierte la fluidez del juego en espesura. Seguir leyendo....