Rublev, la excepción en el intratable duopolio de Alcaraz y Sinner

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Estaba tan enfermo que ni siquiera podía hablar, tan aferrado a los antibióticos para poder respirar y comer que ni lo celebró. Así manifestaba Andrey Rublev a este periódico su victoria en el Mutua Madrid Open de 2024. No lo sabía nadie, pero su título, el segundo Masters 1.000 de su carrera tras Montecarlo 2023, también se iba a convertir en una rareza para el planeta tenis: es el único de las dos últimas temporadas que en el trofeo no se inscribe el nombre de Sinner o de Alcaraz. Es lo que ha pasado desde ese 2024 en el que tanto el murciano como el italiano encontraron un nivel que ha sido imposible de alcanzar para los demás. Todos los torneos desde aquel inicio de curso en los que han comparecido ambos lo han sumado a la vitrina de uno o de otro: 22 de 23. Salvo ese Madrid en el que Rublev se coló en la fiesta. Alcaraz rompió pronto los esquemas del personal. Con un 2021 en el que se dejó notar y un 2022 en el que enlazó títulos de todos los colores hasta ese primer Grand Slam, en el US Open ante Casper Ruud, con el que se convirtió, además, en el número 1 más joven de la historia. Con 19 años. Para 2023, llegarían los calambres en la semifinal de Roland Garros, pero el primer título en Wimbledon, y ante Djokovic. Con 20 años recién estrenados.  A Sinner le costó un poco más encontrar su poderoso tenis. Asomó en 2023, pero se le hacían largos los Grand Slams. Y en 2024, un salto de calidad para tratar de atrapar a Alcaraz que lo llevó a romper el techo por fin y encumbrarse en el Abierto de Australia. Y a partir de allí, solo ellos dos. Para Carlos Alcaraz, en 2024: Indian Wells, Roland Garros, Wimbledon y Pekín. En 2025: Roma, Roland Garros, Cincinnati y el US Open. En 2026: Abierto de Australia y Doha. Para Sinner, en 2024: Abierto de Australia, Miami, Cincinnati, US Open, Shanghái y la Copa de Maestros. En 2025: Abierto de Australia, Wimbledon, París y Copa de Maestros. En 2026: Indian Wells y Miami. Por si no fuera poco abrumador el dato, se subraya la hegemonía que ambos protagonizan con el siguiente: siete de los 15 torneos ganados por uno de los dos se han dirimido, precisamente, entre los dos (Roland Garros, Wimbledon, US Open, Roma, Cincinnati y las ATP Finals 2025, y Pekín 2024). Mientras Alcaraz ha sido más humano en ocasiones, si es que se puede decir así, pues no alcanzó las últimas rondas en Cincinnati 2024, París 2025 y Miami 2026, Sinner ha consolidado su dominio pues ha jugado siete de las últimas ocho finales de Masters 1.000 y cinco de las seis últimas finales de Grand Slam (Djokovic lo apeó de la semifinal en Australia). Esta dualidad se reparte 291 victorias y solo 37 derrotas, Nueve Grand Slams, ocho Masters 1.000 y ocho ATP 500. Y también se reparten las superficies. Ahí está Sinner firme, impecable y preciso en la pista dura, donde ha conseguido sus mejores éxitos: tres Grand Slams, sus siete Masters 1.000, dos Copas de Maestros. Le falta sumar en rojo, pues no ha conseguido levantar todavía ningún torneo en tierra batida. Se adapta algo peor a sus condiciones y tiene a un Alcaraz que la domina sin pensar. Aquí se ha hecho fuerte el español, que suma 11 títulos: Roland Garros 2024 y 2025, Río de Janeiro 2022, Madrid 2022 y 2023, Barcelona 2022 y 2024, Buenos Aires 2023, Montecarlo 2025, Roma 2025 y Umag 2021. Llega ahora la temporada de tierra, con un primer torneo que comparten: Montecarlo. Donde además se disputarán el número 1 del mundo. Defiende corona Alcaraz y solo puede sumar Sinner, que no estuvo por sanción el año pasado. Después se reencontrarán en Madrid y en Roma. Antes de que los dos se disputen ese Roland Garros que anhela el italiano tras verse superado el año pasado, con tres bolas de partido a su favor, por un Alcaraz intratable. Después, en la hierba, tratará de ser el español quien se levante de la decepción que supuso esa final de Wimbledon en la que Sinner fue tan superior. Y para el final del verano, la pista dura estadounidense para dirimir quién es mejor. Y quién puede sumar una excepción más al abrumador dominio de este dupolio.