La suerte del campeón sonríe al Barça

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Un Atlético de saldo, plagado de suplentes y canteranos, y que jugó con diez durante toda la segunda parte por la expulsión de Nico González, estuvo cerca de amargarle al Barcelona el primer capítulo de la trilogía que ambos han de jugar en apenas diez días. Salvó a los azulgrana un gol con el hombro de Lewandowski, de rebote, a tres minutos de cumplirse el tiempo. Ganar en el Metropolitano era un caramelo demasiado goloso, pero al líder le costó sudor y lágrimas estirar su ventaja en la Liga con el Real Madrid hasta los siete puntos. Quedan otros dos partidos entre ambos. Y seguramente se parecerán poco a este, porque en Liga había urgencias distintas para ambos, algo que quedó patente desde la composición de los onces. Las bajas golpean a un Atlético sin buena parte de su columna vertebral y su alineación resulta bastante menos reconocible, con varias de las mejores piezas de su repertorio en el banquillo. En el Barça no hay tanto cambio. Les toca acostumbrarse a la vida sin Raphinha, principal damnificado por la ventana de selecciones, y Flick juega al despiste con su posible sustituto. Al final es Rashford quien cumple esa función, aunque el técnico alemán se guarda su mayor sorpresa para la posición de nueve, que recae en Dani Olmo en detrimento de Lewandowski y Ferran. Al contrario, que en otras épocas no tan lejanas, ya nadie que vista una camiseta rojiblanca se atreve a hablar de regalos al Barça para perjudicar al eterno rival.También lo entienden así los muchachos de Simeone. Aunque la lógica del fútbol dicta que son los azulgranas quienes deben tomar la iniciativa, el Atlético asoma más valiente de lo que se intuía. Sin embargo, en el campo convergen varios duelos demasiado desiguales. Rashford escapa con facilidad de Nahuel, y suyo es el primer disparo con peligro del partido. También Lamine Yamal juega a placer con Nico González, improvisado lateral. Un caño del internacional español sobre el argentino acaba en una clara ocasión de Fermín que despeja Musso. Poco más tarde, Nico detiene con las manos un pase en largo hacia el extremo tras perder la marca. Es una señal inequívoca de lo que está sufriendo. El Atlético trata de salir rápido tras cada robo, amarrado a la técnica de fantasía de Griezmann. El francés falla lo fácil ante Joan García después de dejar sentados a dos defensores en medio palmo de terreno, y los rojiblancos pierden una ocasión de oro para adelantarse. El partido no es de guante blanco, pero tampoco un homenaje al ardor guerrero. El Barça se maneja bien en el centro del campo, pero no termina de explotar ese previsible filón que tiene en las bandas. Así, ocurre lo imprevisible. Una recuperación de Lenglet que acaba en un balón en largo que atrapa Giuliano con maestría. Hay cierta pasividad en Gerard Martín y Cancelo, los dos culés más cercanos al balón, y el argentino lo aprovecha para sacar un disparo seco que sorprende a Joan García. La alegría no le dura al Atlético. Apenas dos minutos después Rashford vuelve a ganarle la partida a Nahuel, y tras una pared con Olmo logra batir por bajo a Musso. El partido vuelve a donde estaba solo por unos instantes. El final de la primera mitad es una locura. Una tangana desluce el buen tono general del duelo. La cosa se inicia con un pisotón de Dani Olmo sobre Giuliano que deriva en reproches entre uno y otro, empujones entre todos y varias amarillas a repartir. Ya en la prolongación, otro balón en largo a Lamine Yamal acaba con una extraña expulsión de Nico, que primero recibe la segunda amarilla y después, tras la revisión del VAR, la roja directa. Entre medias, Simeone se desgañita reclamando fuera de juego del azulgrana. No es la última visita de Busquets Ferrer al monitor. Le toca volver al inicio del segundo acto, tras mostrar una nueva roja directa a Gerard Martín por un pisotón en el tobillo sobre Almada. También le corrigen, aunque esta vez por exceso. Las imágenes le muestran que el azulgrana toca primero el balón. Simeone se desespera, agota su paciencia y, entre otras cosas, decide resistir el empate metiendo un par de canteranos en el campo, Morcillo y Taufik Seydu. Para entonces ya está en el campo también Ferran, a quien Musso detiene por dos ocasiones con intervenciones de mucho mérito. El Barça va ganando terreno poco a poco; el Atlético, reculando cada vez más. El estadio coge temperatura ante el ejercicio de resistencia. Hay gestos y gritos de rabia a la grada de los colchoneros en cada recuperación, en cada oportunidad desbaratada a los culés. Se jalean los balones largos que Sorloth pelea con los centrales, e incluso se sueña con la heroica. El gol postrero de Lewandowski cae, esta vez, como una losa demasiado pesada en los locales, mientras que se celebra casi como un título entre los visitantes.