León XIV en la Vigilia Pascual: «No dejemos que nos paralicen la guerra, la injusticia y el aislamiento entre pueblos y naciones»

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Igual que en las otras grandes ceremonias de esta Semana Santa , el Papa León XIV ha recordado a los católicos que no pueden actuar con indiferencia ante los dramas de la actualidad. En su primera Vigilia Pascual, ha solicitado a los católicos un «compromiso» para que «en todas partes y siempre, crezcan y florezcan en el mundo, la concordia y la paz». Además, durante la larga ceremonia, el Pontífice ha recordado que el ritual del Sábado Santo es uno de los más antiguos de la liturgia latina y ha bautizado a adultos procedentes de varios países. Durante el largo rito se han leído pasajes de la Biblia, con los grandes episodios de la historia de la Redención, desde la creación de Adán y Eva hasta la resurrección de Cristo, pasando por el sacrificio de Abrahán e Isaac o el paso de los judíos por el Mar Rojo para escapar de la esclavitud en Egipto. En su homilía, el Papa ha reconocido que, igual que en el pasado, también en la actualidad «la desconfianza, el miedo, el egoísmo y el rencor oprimen el corazón del hombre» y «rompen los lazos entre nosotros» y provocan «la guerra, la injusticia y el aislamiento entre pueblos y naciones». «¡No dejemos que nos paralicen!», ha solicitado el Pontífice. El Papa ha recordado cómo «muchos hombres y mujeres, a lo largo de los siglos, con la ayuda de Dios, han removido estos pesos, quizá con mucho esfuerzo, a veces a costa de la vida, pero con frutos de bien de los que aún hoy nos beneficiamos». Sugiere que los católicos deben hacer lo mismo ahora, pues estos predecesores «no son personajes inalcanzables, sino personas como nosotros que, fortalecidas por la gracia de Cristo Resucitado, en la caridad y en la verdad, tuvieron el valor de hablar y de actuar con palabras de Dios'». «Dejémonos inspirar por su ejemplo y, en esta Noche Santa, hagamos nuestro su compromiso, para que en todas partes y siempre, en el mundo, crezcan y florezcan los dones pascuales de la concordia y la paz», ha concluido. Durante la vigilia, diez adultos han recibido de manos del Papa el Bautismo, la Confirmación y la Primera Comunión. El Vaticano no ha revelado sus nombres ni circunstancias, pero sí sus procedencias. Ha precisado que cinco de ellos viven en Roma, dos proceden de Portugal, dos del Reino Unido y uno de Corea del Sur. La Vigilia Pascual de cada Sábado Santo es la última de las ceremonias del Triduo Pascual. Si el Jueves Santo la Iglesia recordó la Última Cena de Cristo, y el Viernes Santo su crucifixión, este día se conmemora la Resurrección. El rito ha comenzado a las nueve de la noche con el ritual del «lucernario», en una basílica vaticana completamente a oscuras y en absoluto silencio. En el atrio le esperaban, como es tradicional, un cirio apagado y unas brasas que él mismo ha bendecido. Después, con un punzón, ha marcado en el cirio la primera y la última letra del alfabeto griego, «Alfa y Omega», que es la expresión con la que el Apocalipsis se refiere a Cristo. A continuación, ha hecho con el punzón también las cifras del año actual, 2026, y ha incrustado en la cera cinco granos de incienso en recuerdo de las cinco heridas de la crucifixión. Mientras tanto, ha recitado una antigua oración: «Cristo, ayer y hoy, principio y fin, alfa y omega. A él le pertenece el tiempo». En ese momento, ha encendido el cirio como símbolo de la Resurrección de Cristo, y lo ha acompañado en procesión con incienso hasta el altar central de la basílica. Entonces, los peregrinos han ido encendiendo sus propias velas con la llama del cirio, que ha iluminado toda la basílica, y un diácono ha entonado el pregón pascual. Dentro de la basílica sólo había espacio para unos 8.000 peregrinos. Pero esas miles de velas encendidas desde una sola llama que iluminaron la basílica de San Pedro en la oscuridad de esta noche son imagen poética del «compromiso» que solicita el Papa ante la crisis actual. Este domingo, León XIV llevará ese mismo mensaje también a los líderes del mundo cuando pronuncie el 'Urbi et Orbi' de Pascua, la bendición que los papas reservan para Navidad, Pascua y el día de su elección. Entre los pocos que pudieron asistir a la ceremonia dentro de la basílica estaba Santiago, de Barcelona . «El año pasado tuve la suerte de despedir a Francisco en la bendición Urbi et Orbi del Domingo de Resurrección; poco después falleció. Ver ahora al nuevo Papa impresiona mucho», explica a ABC. Otro español en la basílica es Ángel, quien considera que ha tenido «suerte porque conseguir entradas no es fácil». Del estilo de León XIV destaca que «tiene capacidad para transmitir de manera clara su mensaje». Fuera de la basílica estaba Pablo, que también ha viajado desde Pamplona. No ha podido entrar pues dice que «las invitaciones están muy limitadas y no hay manera de conseguirlas. Esa es la única pega». «Pero estoy muy contento de poder estar estos días aquí», apunta. La agenda de ceremonias de Semana Santa no ha concluido aún para el Papa. Este domingo celebrará de nuevo misa a las diez de la mañana en la plaza de San Pedro y a mediodía tendrá la tradicional bendición «Urbi et Orbi», que los Pontífices reservan a Navidad, Pascua y al día de su elección.