Pelar una manzana es algo que la mayoría hacemos casi sin pensar. No obstante, en el mundo de la robótica, esto es una gran hazaña, ya que, por lo visto, es un movimiento difícil de replicar para un robot. Pues bien, aquí entra en juego un robot humanoide llamado Sharpa de una compañía con sede en Singapur. Dicha compañía acaba de presentar un robot capaz de pelar fruta de forma autónoma utilizando dos manos que se mueven con una soltura casi humana.Lo que Sharpa ha logrado hasta hace poco era uno de los mayores retos: la manipulación de alta precisión en contacto directo. Recordemos que antes de esto, los robots eran expertos en agarrar y soltar cosas usando sus dedos a modo de pinzas. Sin embargo, pelar una manzana exige una coordinación perfecta, controlar muy bien la fuerza y, sobre todo, la capacidad de ajustar la posición de los dedos en tiempo real. Estamos hablando de gestionar 63 grados de libertad y procesar estímulos sensoriales de forma constante.De la fuerza bruta a la delicadeza del tacto Para lograrlo han tenido que desarrollar un "cerebro" que tiene una arquitectura bautizada como MoDE-VLA. A diferencia de otros sistemas que intentan procesar toda la información de una sola vez, esta tecnología utiliza un enfoque combinado. Digamos que sería algo así como tener varios especialistas trabajando a la vez: uno se encarga de lo que ve el robot, otro de la presión que ejercen los dedos y otro del sentido del tacto. Este le permite reaccionar a cualquier imprevisto de forma inmediata, con una fiabilidad que no habíamos visto antes. Ahora bien, el cerebro no es nada sin los músculos. Para controlar los movimientos, cuenta con IMCopilot, un sistema de aprendizaje que actúa como un copiloto experto. Mientras el sistema principal decide el movimiento principal del brazo, esta IA se encarga de controlar los dedos: gira la fruta, la sostiene con la presión justa y hace deslizar el cuchillo. Todo esto cobra vida gracias a la mano SharpaWave, que ya se fabrica en serie y que tiene sensores táctiles en cada yema. Son capaces de sentir desde la dureza del objeto hasta un leve resbalón.En las pruebas de contacto físico, donde la mayoría de los robots suelen fallar, Sharpa ha logrado duplicar las tasas de éxito de los modelos anteriores. En el reto de la manzana, alcanzó un 73 % de efectividad, completando ciclos repetitivos de pelado y rotación sin errores. También demostró que es capaz de enchufar un cargador. Sin duda, es un avance importante para la creación de una nueva generación de robots..embed-error { padding: 1rem; background-color: #ffebee; border-left: 4px solid #d32f2f; margin: 1rem 0; }.embed-error p { margin: 0 !important; color: #d32f2f !important; }