El origen del universo es uno de los temas que más investigación y debate ha generado a lo largo de la historia. La teoría más extendida entre los astrónomos es la del 'Big Bang', una explosión que sucedió hace 13.800 millones de años. Otra opción es la que argumenta que existe un Creador que originó la infinidad del universo. Una visión que comparten científicos y algunas de las mentes más brillantes de todos los tiempos, como es el caso de Isaac Newton. El físico y matemático inglés fue el creador de la ley de gravitación universal en 1687, que establece que dos cuerpos se atraen con una fuerza directamente proporcional al producto de sus masas e inversamente proporcional al cuadrado de la distancia que los separa. También realizó descubrimientos sobre la luz, la óptica y las matemáticas, desarrollando el cálculo infinitesimal. Isaac Newton defendía la idea de que el universo tenía un creador. Y lo dejó recogido en la siguiente cita: «No se puede concebir que simples causas mecánicas pudieran dar a luz tantos movimientos regulares. El orden admirable del Sol, planetas y cometas solo puede ser obra del consejo y dominio de un ser inteligente y poderoso». El científico era protestante, por lo que no aceptaba la autoridad de la Iglesia Católica Romana. A pesar de la percepción actual que trata de contraponer ciencia y religión, sus increíbles descubrimientos científicos no eran un impedimento para defender la existencia de un creador. Robert Iliffe, profesor de Historia de la Ciencia en la Universidad de Oxford, explicó a BBC Mundo la relación de Newton con la teología: «El impulso que proviene de esa sensibilidad religiosa es lo que le permite hacer cosas como inventar el cálculo, descubrir la gravitación universal, los principios que la sustentan y las leyes del movimiento».