Lo que Sevilla hilvana y pespuntea en los corazones de su gente durante el tiempo sin tiempo de la Madrugá no cabe en ninguna parte y menos en una crónica, pero siempre conviene reseñar algunos detalles para que determinadas autoridades de fuera no vuelvan a confundir las horas más mágicas e imposibles de la Semana Santa sevillana con la jornada