Hace dos años, el naturalista Ernesto Díaz habló por primera vez con su amigo Eloy Revilla, director de la Estación Biológica de Doñana (CSIC), sobre una idea que le rondaba desde que, durante un paseo con sus hijos, se detuvo ante los leones del Congreso de los Diputados. No dejaba de pensar en ese animal, desaparecido de Marruecos por varias causas, entre ellas, la caza en la época colonial, y planteó la posibilidad de ofrecer becas a estudiantes españoles para investigar procesos vinculados a la biodiversidad en África. Revilla, su amigo, le preguntó: “¿Has oído hablar del colonialismo académico?”. Díaz nunca se lo había planteado. La iniciativa podría ser valiosa, pero en sentido inverso. En lugar de enviar estudiantes españoles a África, serían jóvenes africanos quienes vendrían a formarse a España, en un intento —en palabras de Díaz— de “devolver parte de la biodiversidad que durante la presencia colonial española arrebatamos a esos territorios”. La propuesta se ha traducido en una proposición no de ley (PNL) que Sumar llevará al Congreso para su debate en la Comisión de Ciencia, Innovación y Universidades.Seguir leyendo