Las muchas figuras que ha tenido el Barça no han alcanzado el reconocimiento de cracks hasta que no se han visto caracterizados en las tradicionales Monas de Pascua. Hasta donde la memoria de un servidor pueda recordar, el precursor de dicha iniciativa no fue otro que el maestro chocolatero Antoni Escribà, quien a mediados de los 70, producto de su afán innovador, tuvo la feliz ocurrencia de inmortalizar la figura de Johan Cruyff en una monumental Mona de chocolate de tamaño natural, que se exponía majestuosa en el escaparate de su pastelería en la Gran Via de Barcelona, junto a Villarroel.Leer más]]>