El Miró más íntimo aflora en cartas inéditas donde chocan el arte y la pasión: “Si uno se contagia de sífilis y muere, qué se le va a hacer”

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Si a los maestros de primaria que sientan a los niños ante la obra de Joan Miró (Barcelona, 1893-Palma, 1983) se les ocurriera explicarles su pintura sin reducirla a un juego de formas y colores, se estarían jugando sus puestos de trabajo, porque el artista catalán es uno de los creadores que más lejos llevó la máxima de Picasso: “El arte es peligroso. Si es casto, no es arte”. La próxima publicación en Francia, el 3 de abril, de Loeb-Miró. Correspondances 1926-1936 (Norma) ayudará a entender el malestar íntimo de un pintor de apariencia inocente, es decir, su combate para conciliar la fuerza creativa de una pulsión erótica sin ataduras con su necesidad de orden y equilibrio.Seguir leyendo