Del 15 al 21 de agosto del 2025, el primatólogo de la Universidad de California en Berkeley, Aleksey Maro, se levantó cada día aún de noche para ponerse debajo de árboles del parque nacional de Kibale (Uganda) y esperar a que orinaran los chimpancés que había ramas arriba. A veces usaba una bolsa de plástico para recoger la orina. Otras, juntaba varias hojas para crear una especie de acequia que la canalizara. Y las menos, tuvo suerte y alguno de los primates bajó al suelo nada más desperezarse para subirse a un tronco, orinando a un lado y defecando al otro. El afán científico de Maro, cuyos resultados han sido publicados en Biology Letters, ha servido para demostrar que los Pan troglodytes, como los humanos, consumen cantidades significativas de alcohol.Seguir leyendo