El pueblo cordobés que acoge su propia versión de la 'Fontana di Trevi'

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En plena comarca de las Sierras Subbéticas, al sudeste de la provincia de Córdoba , se encuentra una localidad de aspecto señorial con un patrimonio histórico, artístico y natural amplio y diverso como pocos en Andalucía. Esta es conocida como 'la joya del barroco cordobés' por la gran cantidad de ejemplos de este estilo que se reparten por su entramado urbano. Su mayor exponente es la iglesia de la Asunción , templo del siglo XVI en cuyo interior uno puede admirar la espectacular capilla del Sagrario, Monumento Nacional desde 1932. Si aún no lo has adivinado, hablamos de Priego de Córdoba. Del barroco son también las iglesias de San Pedro , construida en 1690 con planta de cruz latina con bóvedas de cañón en la que destaca por su rica policromía la bella imagen de la Inmaculada de José de Mora; la de San Juan de Dios, cuyo aspecto actual data de 1717 y fue realizada por Francisco Hurtado Izquierdo con una sola nave con un breve crucero con cúpula de media naranja, y la ermita de la Aurora, templo del siglo XV y reformado en el XVIII de planta rectangular con un interior que impacta por la exuberante decoración que presenta y que cubre la cúpula y bóveda distribuyéndose también por las ventanas. Todo paseo por Priego de Córdoba puede empezar por la zona más elevada, donde se sitúa el barrio de la Villa que, declarado Conjunto histórico-artístico en 1972, es el núcleo urbano originario. De inspiración medieval y musulmana presenta calles estrechas y sinuosas repleta de casas blancas salpicadas de flores de colores. Aquí destaca el Adarve, un balcón abierto al paisaje que abraza al barrio, el cual está repleto de huertas y olivos. De obligada visita es también el castillo , de origen islámico y reformado entre los siglos XIII y XIV que está formado por un perímetro amurallado franqueado por torres cuadrangulares y una cilíndrica. Destaca la Torre del Homenaje de 30 metros de altura que se ubica descentrada en el patio de armas. Las carnicerías reales, matadero y mercado del siglo XVI con una portada de estilo manierista de ascendencia italiana; el horno de cal de los siglos I-II descubierto durante las excavaciones arqueológicas realizadas en 2007;el Ayuntamiento, construido en el lugar donde estaba el convento de Santa Clara del que se conservan grandes lienzos; la iglesia del Carmen, reedificada en estilo barroco en el siglo XVIII por Remigio de Mármol, y la iglesia de Nuestra Señora de las Angustias, de estilo rococó, completan la lista de monumentos a tener en cuenta. Más allá de descubrir cada uno de sus monumentos, hay que sentarse también en alguna terraza o restaurante para degustar la gastronomía local, que está de rechupete. Y ojo porque no hay que irse de este destino sin comprar unas botellas de aceite de oliva virgen extra , pues es su producto por excelencia y está bajo la protección de D.O.P Priego de Córdoba. Si todos los atractivos citados no fueran suficientes, Priego de Córdoba destaca por contar con la que se dice es la versión andaluza de la 'Fontana di Trevi'.   La fuente del Rey , situada en el parque del mismo nombre y declarada Monumento Nacional, es de estilo barroco y su autor es Remigio del Mármol. La fuente, en la que manan 139 caños –muchos de ellos con mascarones de piedra de rostros fantasmagóricos– se comenzó a construir en el siglo XVI y, tras sucesivas transformaciones, se terminó en el año 1803. El origen del nombre de esta fuente es atribuido por una tradición secular que dice que las tropas de Alfonso XI acamparon en este lugar durante el asedio y conquista del Priego nazarí en 1341. Esta obra está concebida con tres estanques de distinto nivel y forma alargada en la que predominan los contornos curvos. En el primero destaca una escultura de un león luchando con una serpiente, que ha sido atribuida al escultor neoclásico Álvarez Cubero. En el segundo se puede ver la que es la figura central del monumento, una escultura de Neptuno y Anfítrite que cabalgan sobre un carro tirado por caballos que salen del agua. Desde aquí el agua cae al último estanque por una cascada y acaba saliendo por el mascarón del Clero. En este mismo lugar se encuentra, también, la Fuente de la Salud , cuya construcción –que tuvo lugar en el siglo XVI– se debió a la necesidad de canalizar el manantial que abastece a la población. Fue levantada por Francisco del Castillo, aunque también participó el cantero local Alonso González Bailén. El conjunto posee una clara influencia del manierismo italiano. Toda la superficie presenta un almohadillado de mármoles policromos con un templete con la Virgen de la Cabeza en el centro.