Hay un momento en Sirât en que el sonido resulta irremplazable para entender lo que viene después, una angustiosa cascada de emociones que dejan al espectador espachurrado en la butaca, tras un encadenamiento de sístoles y diástoles a lo bestia que le golpean hasta el desconcierto. Sucede casi a mitad de la película, cuando el coche de Sergi López se despeña por un acantilado, en un accidente que marcará el punto de inflexión de la historia, que había empezado como una road movie de búsqueda más. Seguramente por esta narrativa sonora y todas las demás que consiguen el envolvente sonido del filme, Amanda Villavieja, Laia Casanovas y Yasmina Praderas se sentarán como nominadas en la platea de la gala de los premios Goya este sábado y en la de los Oscar el próximo 8 de marzo, después de haber conseguido el premio Gaudí a la mejor dirección de sonido.Seguir leyendo