Aunque hoy su culto se viva de una manera más discreta, Jerez no debe olvidar que, siglos atrás, había una Virgen a la que se encomendaban sus habitantes para pedir por lluvias en tiempos de sequía, por salud cuando azotaban epidemias o por causas imposibles cuando la realidad y las circunstancias parecían cerrarse sin remedio. Y en esa confianza rotunda