"Tengo hambre", soltó a los micrófonos de TV3, notándose el estómago vacío después del partido en cumplimiento con el Ramadán. "Sonreía porque miraba a mi madre", dijo en la siguiente respuesta, con la espontaneidad de un muchacho de 18 años. Con la felicidad de haber disfrutado de un partido pleno, el soñado por cualquier futbolista, más aún si es delantero.Seguir leyendo....