Cada 28 de febrero, Andalucía celebra mucho más que una fecha en el calendario institucional. Celebra una afirmación colectiva frente a la resignación, una victoria política frente a la aritmética adversa y un ejercicio de dignidad que todavía hoy incomoda a quienes prefieren el relato simplificado a la verdad documentada. Conviene recordarlo sin mitos ni consignas: el 28F de 1980