La airada respuesta del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, calificando como bulos las informaciones sobre su estado de salud, abre un debate sobre los límites de la privacidad de quien ejerce funciones públicas, por un lado, y el derecho del ciudadano a saber que quien les representa está en plenas facultades para cumplir su cometido. Libertad Digital publicó esta semana que Sánchez padece una lesión cardiovascular por la que está en tratamiento desde hace unos meses en el Hospital Ramón y Cajal de Madrid. El presidente ha arremetido contra «la derecha y ultraderecha» por la difusión de la noticia. ¿Tiene un presidente del Gobierno que informar sobre su estado de salud? Debe una democracia exigir luz y taquígrafos a sus... Ver Más