El gafe de Carla Simón en los Goya

Wait 5 sec.

No fue hasta casi el último suspiro de los Goya cuando desapareció Gaza y apareció un consejo genuino, de lo poco espontáneo de la 40 edición de la fiesta del cine español. Fue a cargo de Victoria Abril, que puso pausa al acelerón final de una ceremonia donde lo único que brilló fue el pelo de Oliver Laxe. La actriz recordó su condición de eterna nominada y las palabras que le dedicó Vicente Aranda cuando perdió su primer Goya: «Me dijo: 'Mejor, los premios son el principio del fin. Tienes mucho que aprender. A trabajar'». Bien le puede valer su intervención a Carla Simón, eterna nominada, gran perdedora de las últimas dos galas de los Goya en las que ha concurrido. No es nada nuevo que los premios ninguneen a alguna de las grandes voces del cine, pasa aquí, allí y allá, pero lo de los Goya con Carla Simón empieza a escocer. En casi una década, la directora catalana solo ha recibido un cabezón, el de mejor dirección novel, en 2017, cuando irrumpió con fuerza su debut tras las cámaras con la personalísima 'Verano 1993'. Tuvo ocho nominaciones, pero el resto de galardones, dos, se los llevaron David Verdaguer y Bruna Cusí por sus interpretaciones en el filme. Desde entonces, las películas de Carla Simón han participado en grandes festivales como el de Cannes, han ganado premios internacionales como el Oso de Oro, el de mejor ópera prima y el del Gran Jurado Internacional en Berlín y han sido en dos ocasiones las candidatas para representar a España en los Oscar , sin éxito allí donde la rave de 'Sirat' sí ha sabido hacer ruido, pero su relación con los Goya sigue siendo tirante. Dicen que nadie es profeta en su tierra y Carla Simón no solo no lo ha sido en España, que le debe todavía un gran premio a su cine, sino que ha vuelto a irse de vacío en esta 40ª edición de los Goya, celebrados en Barcelona. Y ni por esas en su ciudad natal ha podido romper la maldición de los cabezones. Con 'Alcarràs', el segundo título de su trilogía semiautobiográfica, Carla Simón consiguió once nominaciones en 2023, pero terminó la gala no solo perdiendo sino aplastada por 'As bestas' de Rodrigo Sorogoyen, sin ningún galardón. Un batacazo histórico que volvió a repetir la pasada noche con 'Romería', con seis menciones pero sin ningún premio. Es decir, más allá del fenómeno de su debut con 'Verano 1993', Carla Simón con sus dos últimas películas recibió diecisiete candidaturas y tan solo un premio. En su última película, aunque optaba al Goya a mejor dirección, se había quedado ya fuera de la categoría reina. Si no es manía, será entonces mala suerte. Más que piedra, en el camino al éxito Carla Simón ha tropezado con un gafe. Con una trayectoria muy similar a la de Alauda Ruiz de Azúa, la directora de 'Cinco lobitos' ha terminado de consagrarse en los Goya con 'Los domingos' mientras que Carla Simón sigue con el mismo reconocimiento con el que debutó. «Los cineastas siempre terminamos haciendo las mismas películas porque nos conectan con nuestra manera de ser», contó a ABC hace cuatro años. Se ve que la gran fiesta del cine español sigue renovándose pero todavía le cuesta mirar a la directora catalana. En esa misma entrevista con ABC, la cineasta reconocía que «hacer una película es un acto político en sí mismo». Quizás en el solitario cabezón de su palmarés haya también más política que en las chapas de de ' «Free Palestine» de los actores en la alfombra roja.