Decir la verdad siempre ha incomodado a las almas más débiles y su intento por limitarla es ya todo un clásico en todas las «democracias» occidentales que, cuando les conviene, confunden pluralismo con obediencia . Porque ya no es novedad que, cuando el poder se siente cuestionado, recurre a lo de siempre: controlar el discurso. Esa vieja tentación hoy, en España, vuelve a asomar con fuerza. El Gobierno socialista de Pedro Sánchez , en su deriva cada vez más autoritaria, ha iniciado una ofensiva sin precedentes contra uno de los últimos reductos de libertad que nos queda a los españoles: las redes sociales. Bajo el disfraz de la «protección de los menores», la lucha contra la «desinformación» y ese comodín... Ver Más