Aunque es uno de los motores de la industria agroalimentaria, con una aportación del 27% del PIB alimentario y 122.000 empleos directos, el sector cárnico español arrastra un estigma difícil de revertir ante el auge de otros tipos de dietas. Es un gremio, además, sometido a estrictas normativas, sobre todo ambientales y de bienestar animal, y sujeto a unos costes económicos crecientes, con el aumento de aranceles entre otros factores. Y, para colmo, este último año se ha visto acosado por repetidas crisis ganaderas, como la gripe aviar, la peste porcina y, en menor medida, la dermatosis nodular contagiosa. Pese a eso, el sector cerró el ejercicio de 2025 con una facturación de 22.593 millones de euros, lo que supuso un crecimiento del 7,5% en valor y del 3,1% en volumen.Seguir leyendo....