La serie Las reglas de Rodo, escrita por Amílcar Salatti, entrelaza comedia, drama familiar, romance y conflictos juveniles. La directora Magda González Grau se refiere al tratamiento de los géneros en los primeros ocho capítulos del dramatizado:«No estaba muy segura de si la gente iba a aceptar el tono de comedia de la serie, porque podían pensar que nos estábamos burlando del tema. Por esa razón fuimos cuidadosos».Continúa la realizadora:«Las reglas de Rodo está enmarcada en un género que yo desconocía: la dramedia, una liga entre la comedia y el drama. La historia incluye momentos tristes, pero nos propusimos evadir la depresión. No queríamos provocar tristeza, sino que los televidentes disfrutaran de un personaje como Rodo, quien, independientemente de su condición, es un muchacho querible, aceptado y admirable».La primera temporada de la serie fue bien acogida por la audiencia y ya se encuentra en fase de preproducción la segunda.Magda compartió con el Portal de la Televisión Cubana sus valoraciones sobre la recepción del público:«Pensé que la serie iba a provocar más contradicciones. La experiencia me decía que, sobre un fenómeno tan complejo como el Trastorno del Espectro Autista (TEA), podían surgir reclamos de quienes no se sintieran reflejados en su totalidad. En redes sociales, algunas madres de hijos autistas cuestionaron que nos circunscribiéramos al Asperger, por ser una de las manifestaciones más leves del TEA, y sugirieron un tratamiento más amplio de la temática».Acerca de los primeros ocho capítulos, González Grau expresa:«Quedé muy satisfecha, y el equipo también. Recibimos una respuesta mayoritariamente positiva. El público en general, las personas autistas y sus familiares disfrutaron la serie. Lo más importante es que se visibilizó el autismo, lo cual era uno de los objetivos, pues se trata de un tópico ausente en nuestros medios».Magda comparte sus aprendizajes:«Las reglas de Rodo me convenció de que no hay tema tabú ni inabordable; solo es necesario saber cómo tratarlo, pues exige responsabilidad y una visión clara sobre las posibles reacciones de los públicos destinatarios de nuestro trabajo».La primera temporada concluye cuando Rodo sufre su primera decepción amorosa y decide buscar a su padre. La segunda parte da entrada a nuevos personajes que enriquecen los conflictos y desarrolla el nudo argumental de manera atractiva, a través de algunos equívocos.Los nuevos roles de la historia son interpretados por Jorge Martínez, Renecito de la Cruz y Nolan Guerra, este último en el papel del novio de Helen, recién llegado de España.Acerca de las circunstancias económicas que actualmente afectan a las producciones audiovisuales en el país, reveló la directora:«Estamos ante una disyuntiva terrible: o se graba la segunda temporada de la serie ahora, en estas condiciones, o no se hace, porque hay actores comprometidos con otros proyectos, lo cual determina que haya que filmar de inmediato. Además, la audiencia espera la segunda temporada».Añade:«Exploramos todas las variantes desde el punto de vista productivo, y la actitud del equipo y de los actores ha sido muy positiva. Esa incondicionalidad me emociona mucho, porque cuando hemos hablado de la posibilidad de trasladarnos en triciclos y carros eléctricos, todos han estado de acuerdo. Los actores me dicen: “Pensar en que no se continúe la serie no es una opción”, y el resto del equipo piensa igual».Además de la sensibilidad y el humor que propone la escritura de Salatti, junto a su puesta en pantalla, otro factor que incidió en el éxito de la primera temporada de Las reglas de Rodo fue la efectividad del elenco.Con la certera dirección de actores de Magda González Grau, sobresalen el desempeño creíble y minucioso del joven Ignacio Hernández —quien recibió por este personaje el Premio de Actuación Adolfo Llauradó que otorga la Asociación Hermanos Saiz— y el abanico de matices logrado por Clarita García y Yamira Díaz.Las reglas de Rodo reafirma el interés por ver en pantalla conflictos y situaciones novedosas. Confiamos en la visión de su directora para llevar a buen término la segunda temporada y continuar defendiendo historias de humanismo y esperanza.