No era cualquier tarde-noche en la Plaza del Mercado, corazón y origen del Jerez antiguo. La fachada del Palacio de Riquelme resplandecía como nunca, iluminada y recuperada en toda su dimensión. Despejada de coches y elementos que la empequeñezcan o directamente la sepulten. Quizás nunca antes tuvo tanta luz, ni cuando estuvo habitada por los descendientes de Hernán Riquelme, el