Queridos hermanos, no se extrañen del fuego de la prueba que están soportando, como si fuera algo insólito. Al contrario, alégrense de tener parte en los sufrimientos de Cristo, para que también sea inmensa su alegría cuando se revele la gloria de Cristo. 1 Pedro 4:12-13 Amado Padre que estás en el cielo, te pedimos de todo corazón que nos des tu paz, que nada nos la pueda quitar, y protégenos de toda maldad. Que seamos conscientes de que siempre debemos servirte con abnegación, siendo fieles en todos nuestros caminos, esperando la gran promesa que nos has dado a cada uno. Como siempre lo has hecho; guárdanos bajo tu protección. Te alabamos y agradecemos por todo lo que proviene de ti en nuestro corazón, lo que nos hace llenos de confianza y certeza en tu ayuda futura. Amén. Artículos recientes de Plough Stan Ehrlich No te van a faltar cruces No te van a faltar cruces si sigues en tu lealtad al Maestro. Leer John Ehrett Cuando los cristianos siguen a Nietzsche El entusiasmo por el ideal nietzscheano de excelencia y vitalidad humana ha provocado llamados a que guerreros cristianos viriles hagan valer su superioridad. Leer