Acordes cimentados Sobre Roca

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«En tu pecho, recogido como un pájaro en su nido, quiero, mi Dios, descansar; en tu pecho enamorado, como un niño confiado que sueña el cielo y el mar». Poco antes de la Navidad del año 2024, ese verso cantado alumbraba una aventura musical nacida en la parroquia del Corpus Christi de Sevilla, en el paseo de la Palmera. Casi un año después, sus integrantes han producido ya su primer disco con doce temas inolvidables , quieren editar un cedé físico y sueñan con el primer concierto oración para interpretarlo en vivo. El grupo Sobre Roca lo forman el vicario del Corpus, Ángel García-Rayo , y tres feligreses: Nicolás Álvarez se encarga de ponerle música a los poemas del sacerdote, Laura Medina los canta con una tersa voz aterciopelada que subyuga, y su marido, Gonzalo García , se encarga de la producción. El resultado es 'En Ti confío', un disco de música católica que aspira, sobre todo, «a evangelizar». Los cuatro integrantes tienen clara la mano providencial que los ha reunido en este proyecto de evangelización. Todo fue saliendo casi sin proponérselo, pero el año pasado presentaron candidatura a los Catholic Music Awards y este ejercicio quieren competir también en el concurso Música y Fe de la Asociación Católica de Propagandistas que da derecho a actuar en la fiesta de la Resurrección, el domingo de Pascua en Madrid. Pero no conviene adelantar acontecimientos. Sino, mejor, echar la vista atrás. A 'Bendita rosa blanca', el primer poema que el padre Ángel compuso en el monasterio de Buenafuente del Sistal, en el Alto Tajo, en el que ejercía de párroco en una miríada de pueblecitos de Guadalajara. «Nació en una noche de oración en la alegría de un reencuentro con Jesús en la Eucaristía, en la custodia. Y expresa la sed de alivio y paz que la mente, el alma y el corazón necesitan, y la súplica al Único que las puede dar», confiesa el sacerdote, quien tiene varios libros editados de poesía religiosa, muy cerca de la mística. «Los últimos poemarios son de 2015; luego, abandoné la escritura. Pero en 2024, pensé que algunos de estos poemas podrían servir para ilustrar musicalmente las adoraciones eucarísticas en la parroquia y se los di a Nicolás Álvarez, pianista y compositor, para que les fuera poniendo música. En la sacristía, un día, les pedí a Laura y Gonzalo si podían ayudarme a cantarlo y a producirlo», rememora García-Rayo la génesis del proyecto en apretada síntesis. «El padre Ángel me pidió ayuda y me gustó mucho, porque era una poesía muy profunda; de ahí surgió el proyecto. La voz tan bonita y el sentimiento de Laura y la producción de Gonzalo le dieron una belleza a mis melodías, todo es verdaderamente un milagro porque llevaba muchos años sin hacer nada, sólo con la ayuda de Dios y a través de ellos he podido hacerlo», relata Nicolás Álvarez, que tiene la carrera de guitarra y es el único que se gana la vida con la música. La parrafada omite, claro está, el tiempo invertido hasta dar con la toma óptima, los desvelos y las dudas propias de quien se lanza a semejante proeza casi con lo puesto, con una producción doméstica, grabada y mezclada en casa, entre los quehaceres propios de una familia con tres hijos. «'Getsemaní', mi favorita, ha tenido meses de producción a través del método de prueba y error hasta dar con la tecla», reconoce Gonzalo García, quien aporta una clave que no está en el pentagrama: «Rezar juntos antes de cada sesión también ayuda». «No me importa tanto el público, como que ayude a orar. En las adoraciones, la gente me llega emocionada, llorando, dando las gracias por haber 'tocado el cielo' gracias a la música y eso es importante, evangelizar», dice Laura Medina, funcionaria municipal y artista vocacional desde que «tengo uso de razón». En su colegio, las salesianas de Nervión le dieron el solo de la primera comunión y luego, siendo veinteañera, probó fortuna con un disco que preparó un productor profesional sin mucho recorrido. «Sólo he ido al 'casting' de la primera Operación Triunfo, pero he seguido cantando en bodas, en misas y en adoraciones», recuerda. Su propio matrimonio es fruto de un encuentro fortuito en torno a la música. En 2012 le puso música al soneto cuyo primer verso empieza con 'No me mueve, mi Dios, para quererte', que sirvió como tarjeta de presentación cuando estaban en plena búsqueda de identidad. «Los cuatro integrantes tenemos gustos musicales muy diversos», admite Gonzalo García, apasionado de la informática musical. El nombre del grupo surgió en una tormenta de ideas, el mismo procedimiento por el que se alumbró el título del primer álbum, 'En Ti confío', aportaciones de Laura. Ahora están preparando el concierto oración para dar a conocer su trabajo. Primero, en la parroquia del Corpus y luego en la de San Joaquín, en el Tardón, por la amistad que une a Laura y Gonzalo con el párroco, Gregorio Sillero. «El directo lleva tanto trabajo como casi preparar otro disco, porque los arreglos serán diferentes y sonará algo distinto al disco», dice Gonzalo. Ya tienen ofrecimientos para acompañar la voz prodigiosa de Laura. El padre Ángel García-Rayo dice sentir «ansia viva» por ver el «vuelo» que tenga el disco para llegar a mucha gente. Quizá sea el momento adecuado, coincidiendo con la renovación de la música religiosa en España que ha traído Hakuna y «cuando más conversiones hay», remacha Laura. Curiosamente, su biografía se imbrica con los inicios de este movimiento, cuando grupos de universitarios acudían a la hospedería cisterciense de Buenafuente del Sistal con el sacerdote José Pedro Manglano: «Recuerdo haber recitado poemas míos en aquellos paisajes del Alto Tajo ante los jóvenes, que se marchaban de allí diciendo que les iban a poner música». Evidentemente, los caminos fueron divergentes. «Y ahora no entendería mi poesía en otra voz que no fuera la de Laura, con otra música que no fuera la de Nicolás y con otra producción que no fuera la de Gonzalo». Otros sesenta poemas ya musicados aguardan turno: «Espero que no tardemos dos años en sacar otro disco», se despide, entusiasmado con la idea.