La memoria, meticulosa y respondona, recuerda que el fin oficial del asedio a Sarajevo ocurrió un 29 de febrero de 1996. Treinta años han pasado. Muchos o pocos, eso según. Los acuerdos de Dayton, ratificados en París (14 de diciembre de 1995), pusieron fin aparente a la guerra que en Bosnia-Herzegovina enfrentó a bosnios musulmanes, croatas y serbobosnios (250.000 muertos). Aun así, el cerco se mantuvo en fase híbrida y neblinosa. Hasta hubo un muerto que puso su epígono de mala suerte un 9 de enero de 1996: Mirsa Durić, fallecida por un obús mientras iba a bordo de un fantasmal tranvía. Seguir leyendo