Aureolado por el Premio Nobel de Literatura y por los mechones de pelo blanco que —junto a la barba cana y los ojos de un azul tan puro que hieren— le dan un aspecto de apóstol o profeta, el escritor húngaro László Krasznahorkai (Gyula, 72 años) recibe en el bar del hotel Alma tras haberse dado el día antes un insólito, para un autor tan depurado y exigente como él, baño de multitudes en el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona (CCCB). El autor de Tango satánico y Melancolía de la resistencia, vestido completamente de negro y sorprendentemente bronceado, está de un humor excelente y se muestra cercano y afable, aunque se ensombrecerá al hablar de la situación política de su país. Poner sobre la mesa un ejemplar de su libro Trabajo preliminar para un palacio (aún no traducido al castellano), protagonizado por un librero homónimo de Melville, sirve para arrancar la conversación recuperando una discusión mantenida en 2024 en Marraquech en las Conversaciones literarias de Formentor sobre el significado de la ballena que aparece en Melancolía de la resistencia.Seguir leyendo