Un nuevo análisis geológico sugiere que la extinción de los grandes dinosaurios herbívoros desencadenó una transformación profunda del paisaje terrestre. Al desaparecer estos “ingenieros ecológicos”, los ríos se estabilizaron, los bosques se cerraron y el relieve cambió de forma duradera. El impacto del meteorito fue el detonante, pero no explica por sí solo esta metamorfosis.