Investigadores canadienses analizan las antiguas minas de Cumberland para convertirlas en una red geotérmica que climatice viviendas e industrias sin combustibles fósiles. El agua que inundó los túneles mantiene una temperatura estable todo el año, lo que permitiría usarla como intercambiador térmico natural mediante bombas de calor y crear uno de los sistemas energéticos más eficientes del país.