Todo empezó cuando un usuario de Instagram, Brad No Limit, sacudió hace una semana el universo del hard techno, el género de moda entre los jóvenes amantes de la electrónica. Aseguró haber colaborado con la agencia de representación y eventos Steer, con sedes en París y Miami, y señaló en varias publicaciones a artistas reconocidos de esta variante enérgica del techno por presuntos abusos sexuales y conductas inapropiadas. En ellas mencionaba directamente a los franceses Shlømo y Basswell, al estadounidense Fantasm y al alemán CARV, desatando una ola de reacciones por parte de las tres mujeres referentes de la industria: Amelie Lens, Indira Paganotto y Sara Landry, que han decidido romper su silencio. Seguir leyendo