El Gobierno de Tailandia pacta con nueve grandes franquicias reducir a la mitad el azúcar de las bebidas, en el marco de su guerra contra el dulce

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Un hilo espeso de té negro aromático recién infusionado cae por el colador. En el fondo del vaso esperan un generoso chorro de leche condensada y varias cucharadas de azúcar, que se mezclan con el líquido humeante hasta adquirir un característico tono naranja brillante. Se añade hielo picado, se agita con rapidez y se corona con un poco de leche evaporada. El cha yen, la bebida más icónica de Tailandia, que se vende en restaurantes, cafeterías y en los miles de puestecillos que salpican las calles del país, es uno de los remedios favoritos de sus 71 millones de habitantes para combatir el calor tropical. Seguir leyendo