Aunque hay muchos ámbares con algún ser vivo dentro, son menos los que incluyen dos o más seres vivos. Es el caso de un par de mosquitos atrapados en ámbar hace 130 millones de años que demostró que, a diferencia de ahora, entonces los machos también chupaban la sangre. Pero lo que es casi extraordinario es que en una de estas gemas se encuentren varios organismos interactuando, ya sea uno comiéndose al otro, parasitándolo o cooperando. La nueva edición de la revista científica Frontiers in Ecology and Evolution expone no uno, sino seis de estas piedras en las que quedaron congeladas en el tiempo otras tantas escenas de la vida de hace millones de años.Seguir leyendo