El “calamar vampiro del infierno” es un fósil viviente de 183 millones de años. Su ADN acaba de revelar que los pulpos provienen de un linaje que parecía perdido

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La secuenciación del genoma más grande jamás leído en un cefalópodo confirma algo que los científicos sospechaban, pero no podían demostrar: los pulpos modernos heredaron su arquitectura genética de criaturas con diez brazos. El Vampyroteuthis infernalis, atrapado por accidente, acaba de convertirse en la pieza que faltaba.