Esta noticia es una publicación original de Cinemascomics.comHollywood tiene una obsesión curiosa: coger una película de culto, meterla en la lavadora del remake y cruzar los dedos. A veces sale algo interesante. Otras veces… bueno, mejor no hablar. Ahora le ha tocado el turno a una de las más incómodas y provocadoras del año 2000, y el problema no es el guion. Es encontrar a alguien con el valor suficiente para protagonizarla.Sí, hablamos del remake de American Psycho, esa película de culto que convirtió a Patrick Bateman en icono pop y a Christian Bale en leyenda. Y lo más sorprendente no es que se esté preparando una nueva versión, sino que nadie quiere ponerse el traje y la sonrisa psicópata.El remake de esta película de culto que nadie se atreve a liderarEn los últimos años hemos visto cómo Hollywood revive sagas de terror como si fueran personajes secundarios que nunca mueren del todo. Da igual cuántas veces tropiecen en taquilla. Siempre hay otro intento más. El género es una apuesta razonable porque, cuando funciona, arrasa.Por eso no sorprendió demasiado que Lionsgate anunciara hace dos años una nueva versión de American Psycho, dirigida por Luca Guadagnino. Lo que sí ha dejado a más de uno descolocado es que el proyecto esté atascado por un motivo bastante concreto: no encuentran protagonista.El propio Bret Easton Ellis, autor de la novela original, lo contó en su podcast y fue bastante claro. “Un par de actores de alto perfil, cuyos nombres no puedo decir, lo han rechazado… Creo que quizá porque no quieren ponerse en los zapatos de Christian Bale”.American Psycho (2000)Y aquí está el núcleo del problema. No es solo hacer una nueva película de culto. Es enfrentarse a una interpretación que se quedó grabada a fuego en la retina colectiva. Eso pesa. Mucho.La sombra de Christian Bale es alargadaAntes de convertirse en Batman o en ese actor capaz de cambiar de peso como quien cambia de camiseta, Christian Bale ya había dejado huella. Pero fue en American Psycho donde demostró que podía sostener una película entera con una mezcla de elegancia, frialdad y locura perfectamente medida.Su Patrick Bateman no era simplemente un asesino. Era un tipo obsesionado con las tarjetas de visita, con la textura de una crema facial y con sonar más sofisticado que el compañero de despacho. Una caricatura afilada del yuppie de Wall Street, con sonrisa blanca y hacha brillante.Había escenas imposibles de olvidar: esa mirada fija en la sala de reuniones mientras compite por quién tiene la tarjeta más elegante, el monólogo entusiasta sobre Huey Lewis and the News mientras prepara una habitación para matar, o la carrera desnudo por el pasillo con una motosierra en alto. Pura incomodidad convertida en espectáculo.Intentar reinterpretar eso es complicado. Porque, a diferencia de personajes como Batman o el Joker, aquí solo existe una referencia cinematográfica. Una. Y cualquier nuevo actor sería comparado desde el primer segundo.¿Una versión totalmente distinta?Lo curioso es que, según el propio Ellis, el nuevo enfoque no tendría nada que ver con la película dirigida por Mary Harron en el año 2000. “Por lo que me han contado, esta película es completamente diferente a la de 2000. Es una versión totalmente distinta y no se parecerá en nada a aquella”.Si eso es cierto, entonces el reto es todavía más interesante. Luca Guadagnino no es precisamente un director conservador. Su filmografía demuestra que le gusta explorar emociones incómodas, tensiones psicológicas y atmósferas densas. Así que el remake podría convertirse en algo inesperado.Se ha hablado de nombres como Austin Butler o Jacob Elordi, dos actores con presencia y magnetismo suficientes para dar miedo sin levantar la voz. Incluso Patrick Schwarzenegger dijo que le encantaría asumir el papel. Pero, de momento, nadie figura oficialmente en lo alto del cartel.Y mientras tanto, el remake sigue vivo, pero sin rostro. Una película de culto buscando heredero.Por qué American Psycho sigue siendo tan potenteAmerican Psycho (2000)Para entender el vértigo que genera este remake hay que recordar de qué iba exactamente la historia original. La película comienza en un restaurante de alta cocina, con ejecutivos de Wall Street hablando de reservas imposibles y envidias profesionales. Patrick Bateman comparte mesa con Timothy Bryce, David Van Patten y Craig McDermott, mientras comentan el éxito de Paul Allen.Más tarde, en un club nocturno, Bateman deja entrever su verdadera naturaleza cuando una camarera rechaza su billete para bebidas. Luego vemos su rutina matinal detallada al milímetro: ejercicio, dieta, rituales de limpieza. Un culto obsesivo al cuerpo y a la apariencia.En una comida posterior con su novia Evelyn Williams, su amante Courtney Rawlinson y otros colegas, queda claro que las relaciones son puro teatro. La escena de las tarjetas de visita es un desfile de vanidad tan absurdo que roza lo cómico. Y, poco después, Bateman asesina a un hombre sin hogar y a su perro en un callejón.En una cena navideña, consigue emborrachar a Paul Allen y lo mata con un hacha mientras suena “Hip to Be Square”. Luego intenta encubrirlo haciendo creer que Paul está en Londres. El detective Donald Kimball empieza a investigar, pero nunca logra acorralarlo del todo.La espiral se vuelve cada vez más delirante: asesinatos múltiples, persecución policial, una confesión telefónica frenética a su abogado Harold y, finalmente, la revelación de que quizá nada tenga consecuencias reales. Cuando el abogado se ríe de su confesión y asegura haber cenado con Paul en Londres, Bateman entiende que no habrá castigo ni catarsis. “Esta confesión no ha significado nada”.Esa frase final convirtió a American Psycho en una película de culto incómoda, ambigua y profundamente satírica. No era solo terror. Era una radiografía cruel del capitalismo deshumanizado.El reto de rehacer una película de cultoAhí está la gran dificultad. No se trata solo de rehacer una historia. Es reinterpretar una obra que ya tiene un lugar privilegiado en la cultura pop. Una película de culto no se mide solo por su taquilla, sino por su capacidad de permanecer, de generar debate, de incomodar incluso décadas después.El nuevo American Psycho podría apostar por una lectura más actual, quizá trasladar la crítica al presente, a las redes sociales, a la obsesión por la imagen digital. Material hay de sobra. Lo que falta es alguien dispuesto a asumir que las comparaciones serán inevitables.Y tú, ¿te atreverías a aceptar ese papel sabiendo que cada crítica te pondrá frente al espejo de Christian Bale? No es solo actuar. Es entrar en una conversación cultural que lleva más de veinte años viva.De momento, el remake sigue en desarrollo y el misterio continúa. Una película de culto esperando nuevo rostro, nuevo tono y nueva locura. ¿Funcionará o acabará siendo otro intento fallido? Cuéntanos qué opinas y síguenos en Google News, que aquí nos encanta meternos en estos jardines cinematográficos.Esta noticia ha sido publicada por Cinemascomics.com